Ahora, la producción láctea mexicana/norteamericana se ha lanzado a la fase de transnacionalización de su producción; y en este camino su instinto estratégico le ha indicado que la Cuenca Lechera Argentina es la que reúne las mejores condiciones ecológicas del sistema mundial; y que su ubicación geográfica es verdaderamente privilegiada, y que se encuentra en la Región Centro de la Argentina con eje en Villa María, Córdoba.
Según la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) en la Región Central de la Argentina se encuentran 13 cuencas lecheras de categoría internacional. Agrega la BCR que el producto lácteo por su propia naturaleza está estrechamente vinculado a la fase industrial.
El núcleo de este archipiélago productivo se encuentra en el oeste de Córdoba y en el Centro-Oeste de Santa Fe, especialmente – en esta última provincia – en los departamentos de Castellanos, Las Colonias, San Cristóbal y San Martín: este es el corazón de la Cuenca Láctea de la Argentina, la mejor región del mundo para producir leche de alta calidad.
Esto, en definitiva, significa que exportar cada vez más exige participar de esta tendencia mundial, porque en el mundo de hoy más de 85% del comercio internacional se está realizando a través de los eslabones del sistema integrado transnacional de producción.
El “dulce de leche” de la Argentina tiene un renombre internacional (algo semejante a lo que ocurre con las carnes argentinas, que ya se sabe, ante todo en Estados Unidos, que son las “mejores del mundo”) y es lo que permite vender con marca en los grandes supermercados norteamericanos en los 50 estados de la Unión.
Hay un tratado de comercio e inversiones entre la Argentina y EE.UU. vigente desde 2025; y que es de comercio para EE.UU. y de inversiones para la Argentina; y que puede canalizar con inversiones estadounidenses la exportación en gran escala del “dulce de leche” producido en la Cuenca Láctea central de la Argentina con epicentro en Córdoba y Villa María.
En este momento 15% de la producción de “dulce de leche” de San Ignacio, la empresa santafesina fundada en Rosario en 1939, se exporta a Estados Unidos, Canadá Y Japón; y al mismo tiempo coloca su producción de quesos, cremas especiales, y leche fluida en 18 países; y en el caso de los “quesos azules” el 85% de su producción se destina al exterior.
Todo esto puede multiplicarse por 10 o por 20 si se transnacionaliza la producción con capitales mexicanos/norteamericanos.
Lo que el “holding” mexicano-norteamericano tiene a la vista es más que el “dulce de leche” o el “queso azul”, es el inmenso potencial de la Cuenca Lechera argentina de Santa Fe, Córdoba, y el Norte de la Provincia de Buenos Aires.
El autor es analista internacional
Rural – Clarín