Desde entonces, la AF10 ya acumuló unas 1.200 hectáreas de soja y cerca de 1.000 hectáreas de maíz cosechadas. En la oleaginosa dejó números que sorprendieron incluso a los especialistas: alcanzó una capacidad de trabajo de 11,1 hectáreas por hora con un cabezal de 61 pies y una productividad de 51,7 toneladas por hora.
En maíz, el desafío pasa por acompañar semejante capacidad de procesamiento con un cabezal de mayor ancho. Es un paso que Laguzzi ya tiene previsto concretar para la próxima campaña.
Una historia que comenzó con una sola cosechadora
Detrás de esta incorporación hay una historia de más de cuatro décadas ligada a los servicios agrícolas.
Laguzzi comenzó como contratista a mediados de los años 1980, cuando debió decidir qué hacer con la única cosechadora que había quedado tras la venta del campo familiar.
"Mi padre había vendido el campo y había quedado esta máquina. O la tomaba yo o se vendía. Había estudiado dos años de Ingeniería Agronómica, dejé la carrera y me puse a trabajar", recuerda.
Los primeros servicios estuvieron vinculados principalmente a la cosecha de alfalfa, gatton panic; sorgo y maíz. Con el paso de los años, la empresa fue creciendo sobre la base de una combinación de incorporación tecnológica, profesionalización y una permanente reinversión en maquinaria.
Hoy, con más de 40 años de trayectoria, Laguzzi lidera la mayor empresa contratista del país. La estructura está integrada por alrededor de 55 colaboradores permanentes, 14 cosechadoras, más de 20 tractores –todos de la marca Case IH–, cuatro equipos de siembra, una importante flota de camiones y un sistema de logística propio que le permite trasladar equipos y granos entre distintas regiones productivas.
La empresa realiza anualmente unas 65.000 hectáreas de cosecha, desde Bahía Blanca hasta Tartagal, incluyendo soja, maíz y cultivos de invierno. A esa actividad suma otras 20.000 hectáreas de siembra y distintos servicios agrícolas especializados.
Una relación de más de dos décadas
La incorporación de la AF10 también refleja la estrecha relación que la empresa mantiene con Case IH desde 2003.
Durante más de 20 años fue renovando su parque de maquinaria con equipos de la marca hasta convertirla prácticamente en el proveedor exclusivo de su operación.
Actualmente dispone de 14 cosechadoras, en su mayoría modelos 8250 de 503 caballos y 8260 de 571 caballos de fuerza.
Cuando la compañía anunció que traería al país la AF10, Laguzzi no dudó.
“Cuando supimos que esta máquina iba a llegar a la Argentina quisimos ser los primeros en incorporarla. Hace más de veinte años que trabajamos junto a Case IH y siempre encontramos equipos confiables, con excelente desempeño y el respaldo necesario para acompañar nuestras operaciones”, asegura.
Tecnología para aprovechar cada minuto
Fabricada en Estados Unidos, la AF10 llegó al establecimiento de Río Primero el 10 de mayo.
Además de su motor de hasta 775 caballos de fuerza, incorpora un tanque granelero con capacidad para 20.000 litros y una velocidad de descarga de 210 litros por segundo, características que buscan reducir al mínimo los tiempos improductivos durante la cosecha.
Pero el principal salto tecnológico está en su sistema Automation 2.0, desarrollado sobre inteligencia artificial y algoritmos de machine learning.
Mediante sensores distribuidos en distintos puntos del equipo, la cosechadora analiza en tiempo real las condiciones del cultivo y realiza hasta 1.800 ajustes automáticos por jornada, llegando a asumir alrededor del 90% de las decisiones operativas sin intervención del operador.
Para Laguzzi, esa capacidad marca una diferencia importante.
“Es una máquina que tiene un rendimiento muy superior a cualquier equipo que hoy existe en el mercado. En soja de 46 quintales se pueden hacer 110 hectáreas por día sin ningún tipo de problema”, sostiene.
Una empresa que también produce
Además del servicio de contratista, la empresa desarrolla agricultura propia sobre unas 3.000 hectáreas ubicadas en el centro-norte cordobés.
Fue precisamente en esos campos donde la AF10 realizó la demostración a campo, trabajando sobre un híbrido de maíz de La Tijereta, marca perteneciente a Bayer.
La continuidad de la empresa de servicios ya tiene asegurado el recambio generacional.
Antonella Laguzzi, ingeniera agrónoma e hija de Gabriel, conduce el área agrícola de la empresa y lidera el análisis de información generada por las máquinas.
“En esta campaña, de las 2.900 hectáreas agrícolas que trabajamos, el 60% fue maíz, con muy buenos resultados”, explica.
Pero su tarea va mucho más allá del manejo de cultivos.
“Hoy la información que generan las máquinas es tan importante como su capacidad operativa. Los datos en tiempo real, los mapas de rendimiento y las herramientas de agricultura digital nos permiten optimizar procesos y mejorar continuamente la productividad”, afirma.
La empresa monitorea permanentemente las 14 cosechadoras que trabajan en distintas provincias mediante plataformas digitales que permiten conocer su ubicación, rendimiento y estado operativo en tiempo real.
Invertir para seguir creciendo
Como parte de su estrategia de inversión y de incorporación de tecnología, cada año la empresa renueva entre dos y tres equipos de su parque de maquinaria. La cosechadora más vieja es modelo 2020.
La política empresarial apunta a sostener elevados niveles de eficiencia y ofrecer a los productores herramientas de última generación.
“Con eso buscamos eficiencia y también darle al productor un mejor servicio. La tecnología termina siendo un compromiso adicional con el cliente”, resume Laguzzi.
A partir de un crédito con un banco privado (Santander), la incorporación de la AF10 demandó una inversión superior al millón de dólares, una cifra que el empresario espera amortizar en aproximadamente cinco años.
Para lograrlo, la máquina trabajará durante las próximas campañas en establecimientos del centro y norte de Córdoba y también en el sudeste bonaerense, regiones donde la empresa concentra buena parte de sus operaciones.
Agrovoz – La Voz del Interior – Alejandro Rollán