Se descuenta que el objetivo de los nuevos dueños es ir reincorporando sectores paulatinamente hasta “restablecer la plena actividad industrial” a partir de noviembre venidero.
En cuanto a la deuda que la familia Marsó no logró saldar con los trabajadores al momento de iniciarse el proceso de desactivación de la fábrica, se indicó que la nueva conducción plantea cancelar las remuneraciones adeudadas entre septiembre de 2025 y junio pasado “en los próximos ciento veinte (120) días”, mientras que el sueldo correspondiente a julio se saldaría a las 24 horas de que los terceros involucrados acepten formalmente la operación accionaria, esto es, la próxima semana.
El comunicado también hace referencia a la situación prestacional de los trabajadores. Según el escrito, se mantendrán conversaciones con los prestadores de salud sindicales (UOM y Asimra) y prepagas con compromisos impagos, con el propósito de “restablecer el pleno uso de sus servicios a todo nuestro personal” en un plazo de 60 días.
Con referencia a la producción, según trascendió, en la planta de Firmat existen al menos tres unidades comprometidas desde 2024 y 2025, con demoras que en algunos casos superan el año y medio. Recientemente se concluyó una de ellas. Se estima que regularizar esos compromisos será prioritario para el grupo que encabeza Chinelli.
Vassalli fue durante décadas la fábrica emblema de la industria metalmecánica santafecina pero desde su quiebra en los años 90, fue cambiando de propietarios. En 2018 se dio uno de los conflictos más fuertes, cuando los trabajadores decidieron tomar la fábrica durante 36 días ante la falta de pagos. Después de ese proceso, la empresa quedó en manos de Esteban Eskenazi y Matías Carballo.
En 2024, la firma fue adquirida por Eduardo Marsó, un empresario con trayectoria en el mundo avícola que comenzó a expandirse hacia el rubro metalúrgico. El último conflicto, que en su inicio involucró a unos 280 operarios durante la gestión de la familia Marsó, fue dejando trabajadores en el camino ya que parte del personal decidió reinsertarse en otras actividades ante la falta de definiciones.
Campo – La Nación – José E. Bordón