
La chicharrita vuelve a preocupar
Más allá de las variables económicas, la posible presencia de Dalbulus maidis, vector del complejo del achaparramiento, volvió a aparecer entre las preocupaciones de los productores cordobeses.
El informe muestra un marcado contraste territorial. En el apartado “otros”, las menciones se concentraron en departamentos del centro-norte y este de Córdoba, donde el riesgo sanitario fue señalado como uno de los factores determinantes para planificar la nueva campaña.

En el sur y sudeste provincial, en cambio, su incidencia sobre las decisiones fue prácticamente nula.
La incertidumbre afecta principalmente a las siembras tardías de maíz. En algunas zonas, los productores evalúan trasladar parte de esa superficie hacia soja, sorgo o girasol.
También inciden, aunque con menor frecuencia, el coste de los fertilizantes, los arrendamientos y otros aspectos relacionados con el manejo de los lotes.
Atención sobre el maíz guacho
El relevamiento también analizó la presencia de maíz guacho, debido a que las plantas voluntarias pueden ofrecer alimento a la chicharrita durante el periodo comprendido entre una campaña y otra.
En términos generales, los niveles nulos y bajos concentraron cerca del 85% de las respuestas. Sin embargo, se detectó una mayor proporción de presencia media en sectores del centro-norte, especialmente en los departamentos Juárez Celman, Ischilín y Totoral.

Hacia el centro-sur provincial predominaron ampliamente los valores nulos y bajos. La permanencia de esas plantas puede favorecer la continuidad del denominado “puente verde”, que permite al insecto encontrar alimento y sobrevivir hasta las nuevas siembras. Por esa razón, su control forma parte de las medidas preventivas para reducir el riesgo sanitario.

Según el informe del primero de septiembre de la Red Nacional de Monitoreo de Dalbulus maidis, hacia finales de agosto disminuyó la abundancia del vector en las regiones Centro-Norte y Centro-Sur. Pese a esta evolución, el seguimiento continúa siendo relevante durante la transición hacia la primavera.
La calidad de la semilla: otro desafío
Aunque la oleaginosa se perfila como el único cultivo estival que sumaría superficie, la calidad de la semilla disponible aparece como una señal de alerta.
Los análisis del Laboratorio de Semillas de la BCCBA determinaron que el 72% de las muestras alcanzó o superó un poder germinativo del 80%. En la campaña anterior, esa proporción había sido del 87%.
El deterioro estaría relacionado principalmente con las abundantes precipitaciones de abril, que demoraron la cosecha y prolongaron la exposición de las semillas maduras a condiciones de elevada humedad.
Ante este escenario, el análisis previo de las partidas será clave para ajustar la densidad de siembra y evitar problemas de implantación.
Perfiles con mayor disponibilidad de agua
El invierno de 2026 presentó condiciones más húmedas en Córdoba, con precipitaciones durante julio y agosto superiores al promedio histórico en toda la provincia. Esta situación permitió mejorar la recarga de los perfiles de cara a las próximas siembras, aunque también favoreció la emergencia y persistencia de maíces guachos en algunos sectores.
Para el trimestre comprendido entre septiembre y noviembre, el Servicio Meteorológico Nacional prevé una mayor probabilidad de lluvias superiores a lo normal en gran parte del territorio cordobés. Las temperaturas medias, por su parte, tenderían a ubicarse por debajo de los valores habituales.
El escenario podría favorecer una buena disponibilidad hídrica durante el inicio de la campaña 2026/27. Sin embargo, el resultado dependerá de cómo se distribuyan las precipitaciones en el tiempo y entre las diferentes regiones productivas.
Agrovoz – La Voz del Interior