Luego detallaron que la evidencia de las últimas 28 campañas muestra una asociación clara entre las fases del ENSO y el desempeño de los principales cultivos estivales. El análisis realizado comprende 196 departamentos de Buenos Aires, Córdoba, Entre Ríos, La Pampa, Santa Fe y Santiago del Estero, sobre una superficie cosechada promedio de algo más de 18 millones de hectáreas. En ese período se identifican 10 campañas asociadas a El Niño, 12 a La Niña y 6 a condiciones neutrales.
Considerando conjuntamente las seis provincias, los rendimientos se ubican sistemáticamente por encima de su nivel histórico durante los episodios El Niño y por debajo durante La Niña. En maíz, la brecha alcanza en promedio +10,3% en las campañas Niño y −9,9% en las Niña, una diferencia de 20,2 puntos porcentuales entre ambas fases. En soja total la asociación es levemente mayor: +10,8% durante Niño y −9,8% durante Niña, con una amplitud de 20,6 puntos. En particular, Córdoba muestra para soja una amplitud elevada de 22,3 puntos de diferencia, mientras que en maíz se reduce a 17,1 puntos.
El trabajo aclara también que la intensidad de la asociación también cambia entre cultivos de soja. En soja de primera, la diferencia entre Niño y Niña alcanza 19,5 puntos porcentuales, mientras que en soja de segunda asciende a 27 puntos. Esta última presenta, además, un segundo canal de exposición: durante las campañas La Niña no sólo disminuye el rendimiento, sino que aumenta significativamente la proporción del área sembrada que finalmente no se cosecha.
En soja de segunda esa superficie pasa de 1,9% durante Niño a 6,4% durante Niña. En maíz, en cambio, la proporción no cosechada ronda el 21% cualquiera sea la fase ENSO, lo que sugiere que allí predominan factores estructurales —como el destino forrajero o silero— antes que climáticos.
Tranquera Abierta – Diario Punta, Río Cuarto – Gonzalo dal Bianco