Anuario 2021. Balance positivo para la maquinaria agrícola y mejores expectativas para lo que viene
“En promedio las empresas han crecido en producción de unidades alrededor del 20 al 30%, aunque a veces se puede plantear un poco más en términos de facturación en dólares, debido a que se han encarecido las máquinas por el encarecimiento a su vez de la materia prima a nivel global”, dice el presidente de la Cámara Argentina de Fabricantes de Maquinaria Agrícola, CAFMA, Eduardo Borri. También una buena noticia, prosigue, “es que hemos crecido un 60% en exportaciones. Es decir, mientras el año pasado se había exportado por 50 millones de dólares, este año va a cerrar con 80 millones, o sea con unos 30 millones adicionales. Este adicional favorecerá a la gestión de insumos materia prima del exterior, que necesitamos muchas veces al no ser autosuficientes”.
Así, con estos 30 millones de dólares adicionales, trataron de compensar lo que estamos incrementando en importaciones, debido a la mayor demanda interna.
“Por lo que se está viendo para el año que viene se esta apuntando a un aumento del 20%, dependiendo de lo que ocurra con la pandemia del Covid-19”, vaticinó.
Tales previsiones se sustentan en el hecho de que este año 2021 en los meses de pandemia tuvimos un 10% de nuestra gente afectada por contactos estrechos o bien el pasar la enfermedad. Si ese 10% desapareciera para el 2022 o al menos se redujera a la mitad, ello se volcaría de lleno a una mayor productividad.
“Así como se aumentó el 20 o 30%, también en ese porcentaje se incrementó el personal de nuestras empresas, con lo cual tuvimos una generación de 5300 puestos de trabajo en la cadena de valor, solo en el 2021”.
Oportunidades en comercio exterior
Por el lado del comercio exterior, están viendo en varios sectores, debido a que se han alargado los tiempos de tránsito de barcos y se ha complejizado el tránsito internacional, se esta generando mucha sustitución de proveedores más cercanos, lo que se denomina “nearshoring.
El nearshoring es el desarrollo de un comercio más de cercanía que permite, por ejemplo, que se sustituyan importaciones que Brasil está teniendo de Europa, por equipos de origen argentino, los cuales a lo mejor pueden no ser convenientes desde el punto de vista de precio, pero la cercanía significa que el tiempo de aprovisionamiento es menor. “Estas condiciones van a generar oportunidades” contextualiza el presidente.
“Obviamente esto no es siempre posible porque las demoras en la producción son de orden mundial, y Argentina no escapa a esas demoras de suministros, por ende, no siempre se puede satisfacer esa demanda”.
“Con todo, creemos que el mercado de exportación seguirá creciendo, y vemos al gobierno activo tratando de fomentar exportaciones, y que el INTA esta trabajando también en algunos lugares, tratando de vender el paquete tecnológico que nos habilita a participar con toda la maquinaria de siembra directa”.
En este aspecto de la directa, podemos señalar que la Argentina con varias décadas de desarrollo, tiene pendiente vender este sistema de producción a nivel global, ya que es muy eficiente con el menor consumo de combustible por hectárea. Y ante la fuerte actividad de las corrientes ambientalistas, esta ventaja parece que debiera cobrar mayor protagonismo e influencia en las exportaciones de nuestros equipos.
Ley de Maquinaria Agrícola Nacional
“Regresando a la demanda interna, buena parte de la generada este año, ha sido fruto de la diferencia cambiaria que existe entre el dólar oficial y el paralelo, lo cual ha sido un incentivo tambien como refugio de valor de los productores a tratar de invertir en equipamiento en bienes durables” afirma Borri.
No obstante, dijo que aparecen interrogantes en cuanto a si esa brecha se conservará el futuro y también es necesario entender, que si se achica es posible que ese anabólico que sirvió para potenciar las ventas desaparezca para el 2022.
“Es por ello es que desde la cámara propiciamos que el 2022 se apruebe definitivamente la Ley de Maquinaria Agrícola Nacional porque creemos que es una manera sustentable de incentivar la industria nacional, sin prohibir necesariamente la importación”, sostiene.
“Haciendo uso de crédito de nuestros bancos oficiales, y sistemas de promoción de la fabricación de bienes de capital que sean destinados específicamente a los que estamos radicados en el país, se desarmarán los planes sociales con la generación de puestos adicionales de trabajo genuino para de nuestra gente”, explica el presidente para finalizar.
Desde AFAT, que es la Asociación de Fábricas y Distribuidores Argentinos de Tractores y otros equipamientos Agrícolas, Viales, Mineros, Industriales y Motores, explican que el mercado se va normalizando luego de un 2020 marcado por la pandemia y por todas las complicaciones generadas por esa situación, que resultaron desafiantes.
Por ello si bien la base de comparación es baja, pudieron notar crecimientos, como por ejemplo, según el INDEC, para el tercer trimestre del 2021 en cosechadoras el incremento de ventas respecto del mismo trimestre del año anterior fue de un 57,2%. En el renglón tractores el incremento fue del 35,1%, en sembradoras, 13,2% y en pulverizadoras autopropulsadas un 5,0%.
Desarrollos de calidad global
El sector mantiene en plena vigencia la tarea de desarrollar partes nacionales de calidad mundial a costos y escalas de producción competitivos. Ellos saben que el mundo demanda los bienes que ellos producen y el objetivo es alcanzar la integración productiva y lograr la sinergia con otros mercados en búsqueda de una red integrada y con altos estándares de calidad, explican.
Respecto de este 2021, sienten que el mercado se fue parcialmente normalizando, y debido a la situación de divisas y coyuntura, la demanda de equipos fue satisfecha parcialmente y que algunas gamas estuvieron más afectadas que otras.
Ocurre que la falta de dólares se convirtió en una situación difícil de sobrellevar para las fábricas del sector y ocasionó demoras o falta de insumos importados para la producción. Ello se tradujo, en el mejor de los casos en la ralentización para la fabricación y un fuerte escollo para la producción.
Rural – Clarín – Juan B. Raggio