SUPLEMENTOS RURALES

Calidad y manejo, puntos clave de la inoculación

La inoculación de semillas está en evolución constante, tanto en la tecnología como en las prácticas de manejo. Al respecto, Gisela Santella, responsable del laboratorio encargado del desarrollo y servicio técnico de productos de Novozymes Bioag explica “para obtener los beneficios agronómicos potenciales de la inoculación es fundamental usar un producto de buena calidad”.

Para la especialista, “el factor diferencial determinante de la calidad de un inoculante no es simplemente el número de bacterias sino la calidad de su acondicionamiento para que resistan el proceso de inoculación; el estado fisiológico de las mismas determinará la estabilidad del producto, la capacidad de resistencia, la sobrevida en semilla, que es el número que realmente importa, y por consiguiente, la respuesta de las mismas en cada una de las etapas subsiguientes a la inoculación”.

Santella sostiene que el proceso de inoculación puede ser muy estresante para las bacterias ya que es un cambio completo sobre las condiciones a las que están expuestas. Por ese motivo, señala que es conveniente tener en cuenta las siguientes prácticas:

  • Elegir productos de calidad, que garanticen que el inoculante mantiene sus características desde la producción hasta el momento de la inoculación.
  • Seguir las recomendaciones de uso del inoculante, que son muy simples, pero críticas, por ejemplo no exponer las vejigas directamente al sol, mantenerla dentro de sus cajas diseñadas para garantizar calidad.
  • Agitar antes de aplicar, es crítico debido a que los inoculantes son suspensiones y las bacterias sedimentan si el producto está en reposo
  • Si se mezclan curasemillas, utilizar únicamente aquellos compatibles con la bacteria en formulaciones recomendadas por el fabricante del inoculante.
  • La inoculación de la semilla de ser posible debe realizarse en condiciones protegidas, a la sombra. La exposición al sol aumenta las posibilidades de muerte por desecamiento.
  • Lograr distribución uniforme sobre las semillas. La inoculación directamente en el cajón de siembra no es la práctica más efectiva.
  • Evitar sembrar en horas de alta temperatura.
  • Evitar sembrar en días en que el suelo está seco.
  • Evitar el uso de fertilizantes nitrogenados en el momento de la siembra. Asegurarse que el suelo no tenga carencias de fósforo, azufre u otros elementos.

Además, Santella que todo el proceso sea acompañado por un técnico o agrónomo. “De esta manera, el productor podrá asegurarse de que su inversión generará resultados visibles y cuantificables. En las primeras etapas de desarrollo se podrán observar las hojas de un color verde más intenso, esto será la consecuencia de la correcta práctica de inoculación”, concluye.

Campo – La Nación