El poder femenino. Rosana Negrini, la líder de una fábrica que no cree en la igualdad de géneros
Cuando se recibió de Contadora y Licenciada en Administración en la Universidad Nacional de Córdoba, Rosana Negrini decidió regresar a su Monte Maíz natal para trabajar en Agrometal SAI, donde su padre era presidente. En el año 1988 fue nombrada directora, en el 95 llegó a vicepresidente y cuando falleció el recordado Juan Carlos Negrini, en el 2000, Rosana asumió la presidencia de la empresa, puesto que ocupa hasta el día de hoy. “No sentí resistencia porque yo y la empresa estábamos preparados para ello, a nadie le sorprendió, fue un proceso natural. No tuve dificultades especiales por ser mujer. Yo había recorrido el camino en la empresa y en todas las instituciones (cámaras sectoriales, Fundación Mediterránea, UIC, etc.) donde ya participaba desde hacía años. Por supuesto que en aquel momento las mujeres éramos muy pocas en esos lugares y hoy ya somos más, pero nunca me sentí discriminada”, afirma la empresaria en diálogo con Clarín Rural.
Negrini describe su liderazgo como “participativo”. “Soy de hacer equipos y trabajar juntos, intento que seamos eficientes y organizados. Mi rol actual es el de liderar a la organización en este tiempo tan difícil. Nosotros estamos con mucho trabajo pero con el virus rondando… y comenzando a enseñar mi experiencia a los jóvenes, aunque aprendo mucho de ellos porque los cambios son muy vertiginosos y debemos adaptarnos, y ellos me enseñan a mí”, comenta.
En Monte Maíz, la localidad de 7.000 habitantes en la que Agrometal fue fundada hace ya más de 70 años, el 24 por ciento de los empleados son del rubro metalúrgico. En ese sentido, Rosana dice que en su familia, y en la empresa, siempre están en juego los valores del impulso comunitario. "Cuando a mi padre le quisieron comprar la empresa no quiso venderla, porque le preocupaba la continuidad de trabajo de la gente. Por eso me alegró que recientemente, en una encuesta local la gente nos eligió como empresa representativa, sobre otras con mayores niveles económicos, porque estimaron la trayectoria de valores", afirma.
Respecto a las cualidades específicas que las mujeres aportan a la organización, Negrini destaca la eficiencia y el famoso poder “multitasking” de hacer muchas cosas a la vez. “En planta desde hace unos meses incorporamos mujeres (ya hay 12) y la experiencia es fantástica, trabajan muy bien y se adaptaron rápidamente al ritmo de trabajo en planta”, cuenta, y remarca: “Creo que las mujeres estamos cada día más capacitadas y dispuestas a ocupar todas las posiciones y no dudo que lo estamos logrando. Personalmente no creo en la igualdad de géneros, considero que somos diferentes por naturaleza, pero nos complementamos y necesitamos para lograr equipos exitosos, no considero que se deban ocupar posiciones por ser mujer o varón, los cargos se ocupan por capacidad”.
Rural – Clarín – Lucas Villamil
Marcela Silvi . “Creemos que la mirada de ambos sexos y los diferentes pensamientos favorecen la toma de decisiones”
La fábrica de sembradoras Erca, que tiene su base en Armstrong (en el cluster fierrero santafesino), explorá sus posibilidades de desarollo al timón de Marcela Silvi, gerente general e hija del fundador. Conoce el rubro desde muy chica y está convencida que integrar diferentes visiones y perspectivas es clave para tomar buenas decisiones en la compañía.
- ¿Cómo te involucraste en el rubro de maquinaria agrícola?
La realidad es que nací en ese rubro. Mi padre fundó la empresa en 1973 y yo nací en 1979. Es decir que desde muy pequeña tuve contacto con todo ese mundo, al que aprendí a querer, respetar y más tarde prepararme y perfeccionarme profesionalmente para darle a la empresa lo mejor de mí, en todo sentido.
Erca no son solo cuatro letras, es toda una historia que contiene todos los avatares de la vida de los seres humanos que la fundaron y que la estamos llevando adelante, con más o menos tropiezos, pero siempre con pasión para que se desarrolle junto a todos sus clientes, activos y potenciales. Las acciones de Erca van más allá de sus puertas, y trabajamos para que crezca junto a nosotros toda la cadena de valor, nuevos productos y nuevos diseños. La empresa tiene como objetivo fundamental cubrir al máximo las necesidades de la gente dentro de nuestro rubro, fundamentalmente y colaborar con la sociedad en general. ¡Por todo ello somos un equipo y de ello estamos seguros!
- ¿Cómo llegaste a la gerencia general de Erca?
A mis 29 años llegó este desafío cautivante, luego de un proceso de transición que duró algunos años. En aquel momento creí que el hecho de tratarse de una empresa inserta en un rubro muy masculino podría dificultar la cristalización de mis proyectos y administración de recursos, por el hecho de ser mujer y muy joven. Pero no fue así, todo fluyó bastante bien con los inconvenientes lógicos de la función en sí misma.
Por otra parte, debí organizar muy bien mis tiempos ya que tenía dos niños pequeños que requerían de mi atención, como mi casa y las cosas de mi vida personal. Conjugar todo y organizarlo, costó un poco hasta que pude sincronizarlo bastante bien.
- ¿Crees que la inserción de la mujer es óptima en el ámbito rural e industrial?
Desde hace muchos años la mujer desempeña diferentes roles y funciones en esos ámbitos y quizás ahora comienza a visibilizarse más y esto también contribuye a romper con el paradigma de que el “campo es cosa de hombres”. Cada vez más, vemos que los lugares son ocupados de acuerdo a las competencias de las personas tales como actitud, aptitud, preparación, compromiso, capacidad, entre otras cosas y no de su género. Ello es lo que se tiene en cuenta a la hora de evaluar la capacidad para despeñar esa función con éxito, sea cual sea el ámbito en el que se encuentre.
- ¿Cómo evalúas el trabajo de las mujeres en Erca?
Desde que el mundo es tal, los seres humanos, sin distinción de género, están insertos en el ámbito laboral. Desde hace ya algún tiempo la mujer puede competir por puestos directivos, lo cual era mucho más difícil antes. Otro punto a tener en cuenta es que las tareas de la familia son más compartidas y ello también facilita estos cambios. En Erca, por ejemplo, estamos orientados a un objetivo muy fuerte que es que, tanto mujeres como hombres y viceversa, puedan cubrir todos los espacios que necesitan para tener una mejor calidad de vida, disfrutando un poco de todos los tiempos, tanto familiares como laborales.
En Erca, lo vemos de esta manera, frente a una nueva vacante laboral, el empleo está abierto a todas las personas con motivación y que cuenten con las competencias ajustadas a las necesidades del puesto y el equipo. Creemos firmemente y con mucha convicción, que la mirada de ambos sexos y pensamientos distintos favorecen siempre a la toma de decisiones y al logro potenciado de los objetivos buscados.
Rural – Clarín