SUPLEMENTOS RURALES

Especial lechería. El impacto de la biotecnología en la industria lechera argentina

Por Nicolás Kuzmicz.

Si miramos algunos números de los últimos 20 años de la lechería argentina, vemos que la producción permanece estable alrededor de los 10.300 millones de litros, con una tendencia al alza en el último año de 11.500 millones de litros. Sin embargo, cuando analizamos la cantidad de unidades productivas (tambos) vemos que pasamos de 15.000 en el año 2002 a 10.000 en el año 2022.

Dicha situación sucede también a nivel mundial, Argentina está en el segundo lugar luego de Nueva Zelanda dentro de los países que menos decrecieron en cantidad de tambos, con una tasa anual de 1,9%, cuando el promedio general es de 5,1%. Esto lleva a pensar que las unidades productivas se están concentrando, o sea, menos tambos, pero con mayor número de vacas en ordeño.

 

Ahora bien, si analizamos en detalle el comportamiento del stock nacional histórico de hembras lecheras bovinas, observamos una disminución de 1.900.000 vacas en el año 2005 a 1.500.000 en el año 2022. Por tal motivo, la única manera de sostener las producciones antes mencionadas es mejorando la producción individual y carga animal por hectárea, y eso es lo que venimos haciendo con un incremento notable año a año pasando de 17,8 Lts./vo/día (2008) a 22,8 Lts/vo/día (2021).

 

Actualmente y debido al gran trabajo que se viene realizando sobre los pilares básicos de esta actividad: Nutrición, Reproducción, Sanidad y Manejo, estamos alcanzado producciones individuales nunca imaginadas. Esto involucra un desafío metabólico más que interesante para nuestras vacas, que deben alcanzar dichas producciones y al mismo tiempo mantenerse saludables y lograr una nueva preñez. No obstante, hoy por hoy contamos con biotecnologías, como el uso de software de nutrición, collares detectores de rumia y celo, detectores de mastitis, alimentadores automáticos de terneros, ordeños robóticos, entre otros, que nos permiten obtener estos resultados.

En materia de reproducción sabemos que debemos trabajar en diseños de manejos reproductivos, que contribuyan a lograr tasas de preñeces mayores al 20%. Esto es clave ya que con eso lograremos bajar los DEL (días en leche) y así mejorar la EC (eficiencia de conversión).

Técnicas como la IATF (Inseminación Artificial a Tiempo Fijo) y la utilización de vacunas reproductivas como Bioabortogen H, que protege la preñez lograda, lo hacen posible. A su vez, es conocido que la implementación de una IATF permite preñar un porcentaje mayor de lo que encontramos al realizar la ecografía, y analizar los resultados. Para obtener mayores preñeces, debemos evitar la muerte temprana de los embriones y para ello es fundamental combatir el estrés oxidativo, que normalmente lleva al envejecimiento celular exacerbado en el óvulo que pasaría a ser el futuro embrión.

Este cambio de paradigma nos lleva a poner el foco en la protección con micro minerales y vitaminas con capacidades antioxidantes como cobre, zinc, manganeso y selenio; y vitaminas A y E. Adaptador Min Vit es una solución de Biogénesis Bagó que logra mayor protección antioxidante y menor mortandad de embriones, aumentando así el porcentaje de preñez y evitando la muerte celular temprana, y a su vez, prolongando la vida útil de los animales.

Los productores de leche son los que mayor dinamismo muestran en la incorporación de tecnologías para mejorar el confort, bienestar animal, salud y producción.

Finalmente, para garantizar un mayor éxito en la implementación de estas técnicas es fundamental tener en cuenta que las mismas deben estar siempre monitoreadas por un profesional veterinario.

Nota de redacción: el autor es Asesor técnico comercial de Biogénesis Bagó.

Rural – Clarín