SUPLEMENTOS RURALES

Girasol. Solo se muestrea el 15 % de los lotes: “Se hace una gran inversión en fertilizante sin saber lo que tiene el suelo por no invertir US$ 3”

“Hoy la brecha de rendimiento de girasol es de entre el 30% al 40%, y gran parte del rinde que se le escapa al productor es por un mal manejo de la nutrición”, aseguró el Ing. Nahuel Reussi Calvo, técnico del INTA Balcarce en diálogo con Clarín Rural. Actualmente, en Argentina solo un 15% de los suelos destinados a la siembra de girasol se muestrean, esto es lo que podría llamarse un mal comienzo. Para lograr un buen desarrollo del cultivo es fundamental brindarle los nutrientes que necesita pero si no se parte de un buen diagnóstico, si no se sabe qué hay y qué falta en el suelo, mal se podrá brindar el elemento y la dosis que las plantas requieren en cada ambiente, y todo lo que venga después serán pasos en falso.

“Hay un gran porcentaje del rendimiento que al productor se le escapa de las manos por distintos factores. Uno de ellos es la nutrición, que es una condición necesaria pero no suficiente ya que también intervienen otros factores que se deben ajustar para poder alcanzar el potencial”, explicó Reussi.

“Hoy en día, los materiales genéticos de girasol tienen gran potencial de rendimiento y mayores demandas de nutrientes que hace veinte años atrás pero tenemos los suelos más degradados. Eso implica que tenemos que ingresar nutrientes a ese cultivo por distintos medios posibles”, detalló Reussi.

Paso a paso

No todos los suelos ni todos los ambientes son iguales, por lo cual, las necesidades de nutrientes de los cultivos en cada sitio son diferentes. “Lo primero es medir y el problema es que medimos poco. Es el punto de partida, conocer cómo es nuestro suelo, nuestro ambiente y en función de eso y de la demanda, identificar los nutrientes que hacen falta y tomar la mejor decisión en cuanto a momento, fuente y dosis a aplicar. La clave es tomar muestras y hacer el análisis previo a la siembra porque si no ¿cómo toma el productor la decisión sobre dónde y cuánto fertilizar?”, planteó el especialista de INTA.

El principal nutriente para el girasol es el nitrógeno, el que determina el rendimiento y la calidad expresada como porcentaje de aceite aunque también favorece a la proteína del grano. El segundo en importancia es el fósforo que, tal como dijo Reussi, “es el cimiento del cultivo” desde el arranque.

“Otros dos nutrientes importantes para el girasol son el azufre, cuya aplicación empieza a arrojar respuestas favorables en rendimiento, y el boro ya que el girasol es muy sensible a su deficiencia”, explicó el especialista.

De acuerdo con Reussi “el 80% de los productores fertiliza poco, con nitrógeno y fósforo, con suerte, todo a la siembra, y sin medir, se hace sin criterio porque no se analiza el suelo”. Según contó, en girasol se muestrea solo el 15% de los suelos, entonces “hablamos mucho de la nutrición, hacemos relato pero sin datos”, expresó.

A la hora de hacer números el técnico indicó que el costo del análisis de suelo ronda los US$ 2 a US$ 3 por hectárea mientras que el fertilizante está en US$ 850 la tonelada la urea y US$ 1.300 el fosfato monoamónico. “Se hace una gran inversión en fertilizante sin saber lo que tiene el suelo por no invertir US$ 3 por hectárea. Ese es el gran problema que tenemos”, advirtió Reussi.

Además, afirmó que la relación insumo-producto actual “sigue siendo muy favorable, casi de 3 a 1 el retorno en algunos casos por peso invertido” y que la respuesta por cada kilo de nutriente que se aplique “siempre va a pagar el costo de la aplicación”.

En cuanto a los momentos de fertilización, el especialista señaló que el fósforo debe aplicarse temprano, a la siembra. Por su parte, para el caso del nitrógeno, lo ideal sería hacerlo cuando las plantas tengan 3 o 4 hojas acompañando la demanda del cultivo pero “la realidad es que la mayoría en toda la región pampeana lo aplica en emergencia”, contó. En cultivos de alto rendimiento, una buena práctica de manejo sería hacer monitoreo y una aplicación de refuerzo en el estadio de 12 o 13 hojas, “pero eso sucede en muy poca superficie con productores muy de punta”, reconoció el técnico.

En tanto, “el azufre va de la mano con el nitrógeno, aunque también podrían aplicarlo con el fósforo ya que hay algunos fertilizantes que tienen mezclas de ambos nutrientes. Y el boro se aplica en floración”, indicó.

La nutrición equilibrada es un factor determinante para alcanzar los máximos rendimientos del cultivo. Para eso, “muestrear y medir es clave, porque como alguna vez se dijo sin datos no hay paraíso”, remarcó Reussi.

Rural – Clarín – Kitty Vaquero