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Golpe de K.O. para una temible plaga: el clima eliminó una de las principales plagas para un cultivo clave

La plaga de la chicharrita del maíz, que hace solo tres campañas fue responsable de la pérdida del 20% de la cosecha del cereal, recibió un nuevo golpe de manos del clima, que redujo su población por debajo de los niveles del año pasado para esta época.

Según el último informe de la Red Nacional de Monitoreo de Dalbulus maidis, la combinación de lluvias abundantes y grandes amplitudes térmicas que se dieron durante octubre, provocó una "nueva y contundente retracción de las chicharritas en las cinco regiones maiceras del país".

"Hoy, las condiciones respecto de la plaga son incluso mejores que las del año pasado a esta altura, sobre todo en las zonas endémicas del NOA y NEA", indicaron los especialistas de la red encabezada por la Asociación de Maíz y Sorgo Argentino (Maizar).

En el NOA, el retroceso de las poblaciones fue "marcado", sostuvo el trabajo. En este sentido, la red indicó que las localidades que registran ausencia de la plaga ya alcanzan el 62% del total monitoreado; un 25% tuvo la presencia más baja (1 a 4 adultos por trampa), mientras que del 13% restante, la localidad con mayor presencia (Termas de Río Hondo, Santiago del Estero) registró 16.

Así, el promedio regional descendió de 8,34 adultos por trampa en la segunda quincena de septiembre a 1,5 en la primera de octubre, un valor que además es 67% inferior al 4,59 de un año atrás.

Otro tanto ocurrió en el NEA, donde el 67% de las localidades registró ausencia de Dalbulus maidis, mientras que un 25% tuvo la categoría de menor presencia. La localidad que presentó mayor abundancia fue Lilo Viejo (Santiago del Estero), con 16 adultos por trampa. No obstante, el promedio de capturas en la región fue de 1,18 adultos por trampa, contra 6,85 del informe anterior y 3,83 de hace un año.

En el Litoral, se dio una estabilidad de las poblaciones en niveles muy bajos. El vector estuvo ausente en el 83% de las localidades, mientras que el resto tuvo la menor categoría de capturas. El promedio fue de 0,34 chicharritas por trampa, similar al del informe previo y algo inferior al nivel de hace un año.

En el Centro Norte, desde el relevamiento anterior, la ausencia de chicharritas creció del 75% al 86% de las localidades. La presencia en el 14% restante se dio solo en la categoría más baja. El promedio regional cayó tanto en la comparación intermensual como interanual: fue de 0,19 adultos por trampa, contra el 0,60 la segunda quincena de septiembre y el 0,35 de la primera quincena de octubre de 2025.

Finalmente, el Centro Sur siguió con una ausencia casi total de esta plaga: en el 98% de las localidades no hubo capturas, y el promedio regional fue de 0,03 chicharritas por trampa, muy similar al del relevamiento anterior y al del mismo período del año pasado.

No obstante, desde Maizar remarcaron que "está claro que nunca hay que bajar la guardia con esta plaga".

Por eso, los especialistas de la Red insistieron en que "es clave mantener un monitoreo activo y sistemático de Dalbulus maidis, eliminar los maíces voluntarios (“guachos”) para evitar el 'puente verde' que le permita al vector y sus patógenos pasar de una campaña a la otra, y monitorear frecuentemente a la chicharrita en lotes con maíz de primera, desde la emergencia del cultivo, para detectar a tiempo una eventual aparición del vector y así tener chances de minimizar futuros daños definiendo estrategias de control".

Clarín