SUPLEMENTOS RURALES

La empresa que lidera el auge de las legumbres y exporta desde sus propias plantas a más de 70 destinos

“La perspectiva de mercado para las legumbres en el mundo es muy sana, hay un crecimiento de la demanda por la buena imagen que tienen estos alimentos. Argentina tiene una alta competitividad y estamos en condiciones de responder a una demanda creciente en volumen y cada vez más exigente en términos de calidad”. El buen augurio tiene especial valor porque quien lo brinda es José Macera, CEO de Desdelsur, la compañía que a fuerza de experiencia e inversiones impulsa y lidera el crecimiento de las legumbres en la Argentina. La firma empezó produciendo poroto en un campo de 300 hectáreas en Tartagal, en el norte de Salta, a fines de los 80. Luego sumaron el maní, el maíz para balancear la rotación agrícola, la ganadería para aprovechar ese maíz localmente, el garbanzo y otras legumbres. Actualmente cuenta con alrededor de 27.000 hectáreas propias en una sola unidad en Tartagal, y otro tanto alquiladas.

En los últimos años, con un mayor acento puesto en la ganadería, las legumbres pasaron de representar el 90 por ciento de la facturación de la compañía a ser poco más de la mitad, pero siguen siendo el corazón de la empresa. Producen alrededor de 60.000 toneladas brutas, de las cuales prácticamente el 90 por ciento se exporta.

Según explica Macera, los mejores campos se usan para poroto, un cultivo anual que brinda cierta estabilidad y que alterna cada uno o dos años con maíz -siembran unas 10.000 hectáreas del cereal con destino ganadero propio- y en algunos casos con pasturas para pastoreo directo o para fardos.

En total hacen entre 15.000 y 20.000 hectáreas de porotos, con rindes medios que en los últimos años han subido de 1.200 a 1.700 kilos por hectárea, con techos de 2.000-2.200 kilos. “En Argentina las principales variedades son el poroto negro o alubia, pero nosotros estamos abocados mayormente a un tipo de porotos que tal vez tienen un manejo particular, que requieren algunas sofisticaciones y una estructura logística más compleja. El principal de ellos es el Cranberry, que brinda precios generalmente mejores que el resto”, detalla el directivo.

El segundo cultivo del portfolio es el garbanzo, del cual dependiendo de la humedad que haya en las distintas regiones en las que trabajan producen entre 10.000 y 15.000 hectáreas por año, una parte en su propio establecimiento y también en lotes de Tucumán, Salta, Santiago del Estero y algo en la pampa húmeda. En algunos suelos se hace como primer cultivo, apuntando a rindes importantes, pero en general es un cultivo de segunda que hace las veces de cultivo de cobertura en el invierno seco del NOA.

“El garbanzo en general va arriba del maíz o de alguna línea de verano que permite sembrar en tiempo, y depende muchísimo de la humedad que quede en el suelo en el otoño. Los rindes pueden ir de los 500 kilos por hectárea, que apenas alcanza para cubrir costos, hasta alrededor de 1.800 kilos por hectárea. El promedio ronda los 1.100 kilos por hectárea”, explica Macera.

El abanico de cultivos se completa con alrededor de 600 hectáreas de garbanzo orgánico, unas 3.000 hectáreas de arvejas y algo menos de lentejas en la zona núcleo, 2.500 hectáreas de maní, algo de sorgo y otros cultivos menores (maíz pisingallo, chía, sésamo…). “Esa diversidad nos permite mantener el campo cubierto todo el año y con un tipo de rotación que garantice la sustentabilidad del modelo”, destaca el productor, y añade un detalle interesante: “En las últimas tres campañas la soja no fue parte de la rotación y son las legumbres y leguminosas las encargadas de hacer la fijación de nitrógeno. Las rotaciones son exclusivamente con maíz y pasturas”.

Además de la salida de la soja, en el aspecto agronómico hubo cambios bastante importantes en los últimos años, fundamentalmente apalancados en la complementación entre la agricultura y la ganadería. Creció el uso de cultivos de cobertura doble propósito, pasturas y siembras consociadas. Además se aprovecha la fertilización con los residuos sólidos del feedlot, una secuencia que les permite reducir el uso de agroquímicos y mejorar el aprovechamiento del agua.

“Hoy los mercados de legumbres en el mundo y particularmente en Europa se han puesto especialmente exigentes en cuanto a los residuos de productos fitosanitarios, eso nos lleva a reducir mucho su uso e incluso eliminar muchos productos, además de hacer una trazabilidad de los granos. Es un tema de altísimo impacto en el negocio. También nos modifica la forma de cosecha, en muchos casos hacemos corte e hilerado para no tener que usar disecantes. En poroto colorado estamos trabajando en cosecha húmeda, lo que impone nuevos desarrollos hacia adelante”, detalla Macera, y añade: “Mejoró el manejo y mejora la calidad y las variedades de semillas, con más resistencia y rendimientos”.

Integración vertical

Además de su especialización en el campo productivo, Desdelsur apuesta hace rato al procesamiento y comercialización de sus productos. Para eso cuentan con tres plantas, dos en Salta y una en Zárate, Buenos Aires, que es una de las más modernas de Sudamérica en su tipo.

“Así logramos tener acceso a productos originados en diferentes lugares del país sin pagar fletes falsos, un poco con la misma lógica con la que trabaja la industria aceitera que tiene las plantas en los puertos”, explica Macera, y comenta que en Zárate cuentan con una nueva planta de fraccionamiento en la que están haciendo experiencias para el mercado interno, pero el foco principal está en los mercados de exportación, a donde llegan ya con productos fraccionados con marca de los clientes.

En sus treinta años de vida Desdelsur ya llegó a más de 70 mercados distintos y cada uno tiene sus particularidades en cuanto al tipo de producto que demanda. Su principal destino es Europa, pero también envían mucho poroto blanco a Argelia, garbanzos y porotos de color a Paquistán y Medio Oriente, distintos tipo de porotos y garbanzos a Estados Unidos, Chile…

El mercado global

“La demanda de legumbres está creciendo, con cierta variación de año a año dependiendo de las cosechas. Es un mercado que al no tener mercado de futuros es muy spot y requiere mucho manejo de información para poder tomar las mejores decisiones y aprovechar precios, calidades… Es muy artesanal”, dice el productor.

Luego explica que en línea con la situación general de las commodities agrícolas, las legumbres están en un buen momento de precios, a pesar de que India, que es el jugador principal, viene de tener muy buenas cosechas.

“La perspectiva de mercado es muy sana, hay un crecimiento de la demanda por la buena imagen que tienen estos alimentos. Hay hábitos que crecieron enormemente como el consumo de hummus, que es a base de garbanzo, que ya era muy típico en Medio Oriente pero ahora está extendido en todo Occidente. En este momento hay una competencia muy fuerte en el segmento de poroto alubia con Egipto, que tuvo una muy buena cosecha, pero es algo circunstancial, en general Argentina tiene una alta competitividad y estamos en condiciones de responder a una demanda creciente en volumen y cada vez más exigente en términos de calidad. Lo único que opaca el escenario en este momento es el tema de los fletes”, detalla.

Macera se refiere a la pronunciada suba en el precio de los fletes que se dio en los últimos meses del año pasado. “Los costos se multiplicaron por 3 o 4. En algunos casos se pudo trasladar al precio del producto pero también achicó los márgenes. No afecta solo a las legumbres y tiene consecuencias macroeconómicas en todos los países, pero en nuestro negocio es un tema delicado, no solo por los precios, sino también por la frecuencia y disponibilidad de bodegas, que implica una planificación muy grande, cierto compromiso con las navieras para asegurarse espacios… Es una complejidad que no habíamos tenido antes y esperemos que se resuelva en el corto o mediano plazo, que es lo que auguran los que saben del tema”, concluye el empresario.

Rural – Clarín – Lucas Villamil