SUPLEMENTOS RURALES

La mayor demanda de híbridos impulsa el crecimiento de la industria

Un año después de hacerse cargo de la planta procesadora de semillas La Ballenera, ubicada cerca de la ciudad de Miramar, la empresa Agrality está concretando inversiones por unos 5,5 millones de dólares en el complejo productivo. Según informó a LA NACION Juan Cruz Lizarralde, CEO de Agrality, La Ballenera, tras las mejoras, tendrá una capacidad para elaborar unas 300.000 bolsas de híbridos, de las cuales 200.000 son de maíz y 100.000 de girasol. “Mejoramos la capacidad existente de La Ballenara y estamos apuntando a la calidad de las semillas”, añadió el directivo de la compañía que forma parte del grupo Bioceres.

Agrality tiene campos propios para la producción de híbridos que luego serán destinados a siembra, pero el corazón de su actividad es proveer de servicios a la industria de semillas, con los llamados acuerdos de tolling.

Otro rubro en el que la compañía se especializa es el de investigación y desarrollo, como parte del Grupo Bioceres, al que pertenece desde 2020. El propósito es proporcionar soluciones “en servicios de biotecnología, asuntos regulatorios, mejoramiento y pruebas de campo, producción y procesamiento de semillas y acondicionamiento”.

En 2020, Agrality adquirió en Estados Unidos la compañía de semillas Mendon Seed Growers, en el estado de Michigan donde también realiza el procesamiento de semillas para terceros. “Los profesionales argentinos son muy valorados en Estados Unidos, es un orgullo para nosotros estar allí”, destacó Lizarralde. Por otra parte, adelantó que Agrality ya está explorando el mercado brasileño y tienen planes para expandirse en Matto Grosso do Sul, donde se produce el 30% del maíz del país vecino.

Respecto de la Argentina, la firma ya tiene convenios de producción en el clúster semillero de Venado Tuerto. “Estamos mirando también a Córdoba, la principal provincia maicera del país, donde no hay plantas de procesamiento, lo que también nos permitiría tener mejor llegada al Norte, donde el maíz también ha experimentado un gran crecimiento”, explicó Lizarralde. “El área de maíz, de entre siete y nueve millones de hectáreas vino para quedarse”, opinó el ejecutivo sobre las perspectivas que tiene el cultivo.

Respecto del girasol, también vislumbra un escenario positivo aunque el crecimiento del área tiene vaivenes por el comportamiento del clima en el norte del país.

En cuanto a las tendencias del negocio de semillas, Lizarralde sostuvo que hay una mayor especialización que les permiten a compañías como Agrality, que proveen de soluciones a la industria, expandirse y crecer. “Estamos a pleno en la cadena de abastecimiento”, destacó.

Sobre los desafíos y los limitantes que enfrenta la industria de semillas y el agro en general, Lizarralde mencionó la logística, particularmente el costo de los fletes. “Producir a partir de los 500/700 kilómetros de los puertos o destinos de consumo es complicado, y además, depende mucho de la estabilidad de la macroeconomía”, señaló.

Campo – La Nación – Cristian Mira