SUPLEMENTOS RURALES

Los campos ganaderos siguen cortos de pasto, pese a las últimas precipitaciones

Las últimas lluvias fueron irregulares, pero trajeron cierto alivio a la angustiante escasez de forraje que se observaba en muchos campos ganaderos. No obstante, “falta una lluvia de 100 milímetros que recargue bien los perfiles y que aflojen un poco las heladas, para que reaparezca un rebrote importante en los campos naturales y pasturas cultivadas”, observa Ignacio Iriarte, director de Informe Ganadero. Agrega que “en la Cuenca del Salado no hubo precipitaciones importantes durante los últimos tres meses, lo que fulminó la producción esperada de los verdeos de invierno y de las pasturas, y catapultó el precio de los rollos”. Luego de tres años con eventos La Niña, las pariciones de servicios estacionados se están dando en campos pelados, con muchas vacas en condición corporal regular o mala, pastoreando las banquinas, lo que jugará en contra de la producción de leche y en la reaparición de celo durante el próximo servicio.

“Se necesitan nuevas precipitaciones antes de la primavera –agosto será el mes clave– para reordenar los planteos ganaderos y para que reaparezcan los compradores de hacienda”, proyecta el consultor.

Demanda tranquila

“Tranqueras afuera” la situación también está complicada. Es conocido que el consumo interno está debilitado y con pocas posibilidades de comprar carne que sigue aumentando de precio en el mostrador a pesar del derrumbe de valores en el Mercado Agroganadero. Por el lado de la exportación, los precios internacionales habían subido significativamente durante los últimos dos años, pese a la pandemia y a los problemas de logística.

Sin embargo, en las últimas semanas dieron un paso atrás por la inflación y por las perspectivas de recesión mundial, sumadas al aumento de la tasa de interés y al fortalecimiento del dólar. Además, internamente el atraso del tipo de cambio neutralizó las mejoras de los valores internacionales de la carne: desde febrero de 2021 hasta la actualidad el tipo de cambio subió un 46,5%, mientras que la inflación fue del 102%, según datos de Iriarte.

Ese factor y las restricciones a los embarques determinarían que la Argentina, según el USDA, termine exportando 700.000 toneladas durante 2022, con una caída del 5% respecto de 2021, frente a los 2,73 millones de toneladas de Brasil (+17%); los 1,5 millones de EE.UU. (+1,6%) y a los 1,3 millones de Australia (+4,6%).

Campo – La Nación – Carlos Marin Moreno