Maíz. Desafíos globales y escenarios complejos para el comercio mundial
El futuro del comercio internacional, sus principales desafíos, la bioeconomía y la reconfiguración de las cadenas de valor en la pospandemia fueron algunos de los ejes sobre los que se reflexionó en el Congreso Maizar 2021. En uno de los paneles que se abordaron estos temas hablaron el director del Programa de Bioeconomía de la FAUBA, Fernando Vilella, el consultor en negocios internacionales Marcelo Elizondo; el representante del IICA en Brasil, Gabriel Delgado, y el coordinador de la Mesa de las Carnes, Dardo Chiesa.
Vilella recordó que Maizar es una cadena que trabaja sobre dos cultivos relevantes en términos internacionales, uno africano (el sorgo) y otro americano (el maíz). “Ambos fueron sometidos a importantes procesos de mejoramiento que los volvieron relevantes, en algunas culturas, para consumo humano, y en muchas para forrajes”, ligados a una inclusión cada vez mayor de proteínas de origen animal en las dietas con el pasaje de centenares de millones de pobres rurales a las clases medias urbanas, dijo el especialista. Todo ese fenómeno se dio en un contexto muy dinámico de transformación y utilización de los sistemas alimentarios, por lo que “merece un enfoque desde la Bioeconomía”, señaló.
Por otra parte, dijo que ese proceso está vinculado a una transformación macro: “En 18 de los últimos 20 siglos, salvo los últimos dos, Asia fue más del 55% del PBI global, y pronto va a recuperar esa presencia traccionando productos cada vez más exigentes en calidad y sistemas productivos. Hay nuevas respuestas a temas históricos como la alimentación, el desarrollo, la equidad territorial, elementos que se van conjugando de distintas maneras”, planteó.
Para Chiesa, “lo que viene ocurriendo en las cadenas y la reconfiguración que los productores tenemos hacia adelante es que pasamos a producir alimentos y ser parte de la matriz energética del planeta, tanto con biomasa como con maíz y otros cultivos”.
El dirigente dijo que el tema Covid “nos marca un mundo totalmente distinto”, dado que los alimentos circulan en físico, y aparece toda una cantidad de garantías en procesos, en la industria frigorífica, burbujas, transporte de los operarios, garantías sanitarias, confección de protocolos y demás, “que pueden transformarse en nuevas trabas paraarancelarias”, enumeró Chiesa.
¿Cómo convivimos los eslabones para dar seguridad alimentaria y cómo es la nueva normalidad?, se preguntó. “Esos interrogantes nos tienen que encontrar con todas las luces prendidas: puede venir otra pandemia. ¿Qué va a hacer la Argentina con el Mercosur? ¿Cómo vamos a ir a los distintos mercados? Tenemos que estudiar entre todos como nos vamos a posicionar”, advirtió el dirigente.
Por su parte, Delgado señaló: “dicen que la salida de la pandemia es una agenda verde. Seguramente hay muchas cosas para mejorar, pero me parece que hay una agenda que puede ser peligrosa para nuestras economías, que son tan importantes en la provisión de alimentos al planeta. Tengo algún reparo acerca de que no sean utilizadas como barreras al comercio”.
A su vez, Elizondo, desde la perspectiva internacional, consideró que “la producción y el comercio de agroalimentos se insertan en un profundo proceso de cambios que ya existían”, y que la pandemia ha sido un gran catalizador de cambios sustanciales que están ocurriendo en el planeta. Algunas de estas as transformaciones son: “un profundo cambio tecnológico, que afecta el modo en el que se produce, las estrategias, los instrumentos. Estamos en la economía del conocimiento, y esto supone desde las modificaciones genéticas hasta la satelización en la producción, o nuevos mecanismos de comercialización: el principal motor de la globalización ya no es el capital financiero ni el físico, sino la capacidad de innovar. También, “una enorme influencia de la geopolítica: los países se empiezan a sentir mejor entre amigos”, dijo.
Al mismo tiempo, describió un “profundo debilitamiento del poder político: es un tema sustancial, porque el poder político ha sido ordenador, regulador; se ve en Colombia y en Chile”, por ejemplo.
Innovación, una materia que se valida año tras año
Uno de los capítulos más interesantes del congreso de Maizar fue sobre los cambios tecnológicos y la modernización. “La innovación en el campo y en la agroindustria es una constante, desde los mapas satelitales para tener índices de productividad al principio del ciclo de cultivo, hasta la comercialización digital, pasando por diagnóstico satravésd edro n es, control específico de malezas, reformas en maquinaria, nuevos materiales constructivos”, dijo Nicolás Gear, de la empresa Manexa SA, al presentar el panel sobre innovación en el Congreso Maizar 2021, que tuvo como expositores a Federico Mayer, de Club Agtech; Patricio Mayor, breeder de maíz en Syngenta, y a Gabriel Vidal, CEO de Agrired.
Sobre el ecosistema Agtech, Federico Mayer dijo que lo dividiría en dos: por un lado, “las startups que toman las tecnologías digitales disruptivas”. Contó que él recién conoció este tema en 2015, en Sillicon Valley, “y hoy tenemos casi 150 startups activas, que exportan servicios, o que se vendieron al exterior, o que tienen provincias involucradas”. Para Mayer, este gran crecimiento puede continuar y tener un desarrollo que sea exponencial. El segundo es el que incluye a “los que consumen o trabajan esas innovaciones y ahí tenemos mucho para hacer”.
En tanto, Patricio Mayor destacó que un programa de breeding es “un proceso continuo de adopción tecnológica, lleva muchos años de historia y se aceleró en los últimos 50 años”. Dijo que el germoplasma de distintas regiones ha logrado una mayor adaptabilidad a nivel global. “En la Argentina había un maíz temprano, muy grande, en los ‘70, luego el área se achicó con la soja, pero ahora ha llegado a siete millones de hectáreas, con mucho desarrollo en el sudeste y en el norte de Córdoba, yendo hacia el NOA”, señaló.
Campo – La Nación