Manejo agronómico. Vicia villosa, un puente verde hacia una producción rentable y sustentable
Por José Martín Jáuregui.
Los sistemas agropecuarios modernos requieren de soluciones innovadoras para incrementar la sustentabilidad y optimizar el uso de recursos. La reducción del uso de insumos químicos es una necesidad y una demanda creciente en estos sistemas, tanto por razones ambientales como también por razones económicas. Para poder lograr este objetivo, existen hoy diversas tecnologías entre las que se encuentran el uso de cultivos de cobertura. Los cultivos de cobertura, también llamados “puentes verdes” o “cultivos de servicio”, son cultivos de especies que incorporan beneficios, tanto a los sistemas ganaderos, como a mixtos y agrícolas. Una de las especies más utilizadas como cultivo de cobertura es la vicia villosa.
La vicia villosa es una especie nativa de Europa y el oeste de Asia y es la segunda especie de vicia más cultivada del mundo. A pesar de no ser nativa de Argentina, se la considera naturalizada en nuestro país debido a la gran difusión territorial que presenta. Generalmente se la siembra como cultivo forrajero para ser consumida en forma directa (pastoreo) o indirecta (corte), y también como cultivo de cobertura previo a la siembra de cultivos agrícolas (especialmente maíz).
Es una especie rústica, con alta tolerancia a estrés biótico y abiótico. El mayor interés derivado de la siembra de esta especie es la posibilidad de incorporar nitrógeno atmosférico a partir de la fijación biológica. Este proceso se da a partir de la presencia de bacterias que se alojan en las raíces de vicia y toman Nitrógeno (N2) del aire para luego fijarlo en el suelo en forma de nitratos (NO3) que pueden ser tomados por la planta.
Para tener una idea de la cantidad de nitrógeno que puede fijar un cultivo de vicia, es importante tener en cuenta que el contenido promedio de N en la planta es de un 3%. Considerando una acumulación potencial de 6 toneladas de materia seca (aérea), la planta habrá incorporado al suelo unos 180 kg de N (equivalentes a 390 kg de Urea). Este valor es el máximo potencial y considera que el 100% del N proviene de fijación biológica.
La incorporación de N por vía biológica tiene un beneficio evidente que es aportar ese nutriente al cultivo siguiente (generalmente maíz). En la Tabla 1 pueden observarse los beneficios económicos derivados de esa incorporación. Mientras que un cultivo de vicia permite generar un beneficio neto de 44 dólares por hectárea (principalmente debido al aporte de N), un barbecho químico tradicional de maíz nos cuesta, en promedio, unos 114 dólares.
Un beneficio menos conocido de utilizar vicia es la posibilidad de reducir las emisiones y pérdidas derivadas de la aplicación de fertilizantes químicos. La urea, por ejemplo, puede ser susceptible a la volatilización, lo cual genera óxido nitroso (N2O), un gas de efecto invernadero 300 veces más potente que el CO2 en su poder calorífico. La urea puede también perderse en profundidad en caso de lluvias fuertes post-aplicación. Este “lavado” genera un incremento del nitrato en las napas que, combinado con la presencia de fósforo, puede promover la formación de algas en acuíferos (eutroficación).
La vicia puede también reducir la necesidad de usar herbicidas, ya que cubre el suelo de tal manera que impide la germinación de malezas (Foto 1). Esto genera importantes beneficios económicos y ambientales (por reducción en el uso de fitosanitarios). Asimismo, el extenso sistema radical generado por el cultivo permite mejorar la infiltración y las propiedades físicas del suelo, incrementando el rendimiento del cultivo subsiguiente.
Por último, es importante valorar el rol forrajero de la vicia. En cultivos pastoreados de vicia consociada se han logrado incrementos de hasta 1 kg de carne/animal/día. Asimismo, también se han encontrado respuestas muy interesantes al pastorear la vicia tempranamente y luego dejar el remanente para que cumpla con su rol de fijación y aporte de cobertura al cultivo siguiente. En sistemas mixtos, esta puede ser una vía interesante para generar kilos de carne a pasto y generar beneficios durante el ciclo agrícola.
En resumen, la vicia es un cultivo de altísima versatilidad y que permite obtener beneficios tanto en sistemas ganaderos, como también en mixtos y agrícolas puros. Frente a un contexto de precios elevados de fertilizantes y agroquímicos, y ante la necesidad de mejorar propiedades físicas y químicas del suelo, y de reducir el impacto ambiental de nuestra actividad, la vicia es hoy una gran aliada.
Nota de redacción: el autor es Gerente Desarrollo de Gentos.
Rural – Clarín