Más potencial y estabilidad, jugando en equipo de híbridos sileros
La campaña 2022/23 estuvo marcada por el evento climático de “La Niña”, una extrema sequía en todas las regiones productivas, que condicionó la productividad y calidad de los lotes de producción de maíz para silo, forzando a situaciones de picado por fuera del momento óptimo e incluso la confección de reservas maiceras a partir de plantíos implantados en fechas de siembra extremas.
Como compañía alemana, especialista en mejoramiento genético y agronomía de maíz, KWS está desarrollando constantemente soluciones innovadoras para los productores agropecuarios.
Justamente, desde la genética, la compañía está seleccionando híbridos específicos para los mega-ambientes argentinos (potencial, sanidad, estabilidad y silo) que sigan aportando versatilidad al manejo ante diferentes adversidades, como la ocurrida las últimas tres campañas (todas afectadas por La Niña). En el caso del desarrollo de híbridos para silo, el primer objetivo es la producción final de más carne y leche.
Con el inicio de la cuarta generación de mejoramiento genético, llamada “La Re-evolución de la genética es hoy”, un concepto que KWS presentó a partir de esta campaña, se avanza en el desarrollo de híbridos destinados a la producción de reservas forrajeras pensando en diversos atributos, entre los que se priorizan el rendimiento y la calidad, más la estabilidad, la sanidad y la más amplia ventana de picado.
Asimismo, el concepto “re-evolucionado” identifica el comportamiento de los híbridos en centenares de ambientes y en ensayos en los que intervienen múltiples factores agronómicos dentro de cada mega ambiente.
De esa forma, al caracterizar exhaustivamente a la genética y la agronomía bajo diferentes condiciones de manejo se pueden identificar las aptitudes productivas complementarias: así nacen los “equipos de híbridos”, el último concepto presentado por la compañía.
Los equipos se configuraron con el propósito de reducir los riesgos productivos en cada mega ambiente. En ellos hay roles definidos, tanto para el portfolio KWS, como así también para el manejo agronómico. De esta forma, entre los híbridos que juegan en equipo hay diferenciales y beneficios que se complementan y potencian.
En el caso puntual de los híbridos sileros, destinados a la producción de forraje que se transformará en más carne y leche, KWS indicó que se formó el “equipo”, KWS 60-050 VIP3 FULL y KWS 60-950 VIP3, los cuales unen más potencial para producir materia seca digestible con estabilidad, respectivamente.
De ciclo completo, KWS 60-950 VIP3 demostró su versatilidad de fechas de siembra y tiene ciclo completo. Por otro lado, KWS 60-050 VIP3 FULL aporta calidad en aquellos rodeos de punta, tecnología en control de malezas y un ciclo intermedio a corto que permite anticipar la oferta de forraje.
Po tanto, la dupla, ideada para ambientes ganaderos, aporta la posibilidad de un escalonamiento en su fecha de siembra, considerando una más amplia ventana de picado para lograr una mayor calidad y rendimiento al momento de la recolección.
También, entre otros de los atributos en que se complementan de manera óptima, está la sanidad. Es por ello, según la empresa, es que se pueden manejar en diferentes fechas de siembra y contar con máxima protección contra la presión sanitaria.
El nuevo concepto de campaña, así como el nuevo equipo silero, KWS lo presentará en el salón de la Reunión Plenaria de Contratistas Forrajeros, que se realizará del 1 a 3 de agosto, en Rosario.
Dentro del portfolio KWS también está la posibilidad de optar por KWS 19-120 VIP3, que es un híbrido granífero con aptitud silera. Su doble propósito viene a acompañar a aquellos productores que toman la decisión de picar, o no hacerlo según la estrategia, toda la superficie o destinar una fracción de lote a cosecha de grano.
Rural – Clarín