Mientras Estados Unidos festeja el acuerdo, China mantiene la cautela
El principal representante de comercio de Donald Trump, Robert Lighthizer, elogió la 'Fase 1' del acuerdo entre China y los Estados Unidos y afirmó que, si bien faltan ultimar los detalles del documento, el pacto entre ambas potencias "está hecho, totalmente". Aunque todavía no hay fecha para que los representantes de Estados Unidos y China firmen el acuerdo, admitió Lighthizer.
Mientras tanto en Beijing, optaron por una postura más cautelosa: "[El acuerdo] es un logro pero no significa que la disputa comercial esté solucionada de una vez y para siempre", analizó para Reuters una fuente con conocimiento sobre las conversaciones. En este sentido, la firma e implementación del acuerdo –desde China han enfatizado varias veces la necesidad de "seriedad" en la ejecución– sigue siendo la principal prioridad.
Los detalles del texto final, según le explicaron varios oficiales chinos a Reuters, son un tema delicado, y deben ser manejados cuidadosamente para que las tensiones no rompan la precaria paz comercial entre ambos países.
"Al final, el éxito del acuerdo dependerá de quién tome las decisiones en China, no en los Estados Unidos", admitió Lighthizer y explicó que el resultado dependerá de quién tenga la palabra final sobre la cuestión: el ala dura o los reformistas, que es lo que esperan en Washington.
Por lo pronto, Estados Unidos celebra el principio de acuerdo –que incluye temas como derechos de propiedad intelectual, transferencia de tecnología de las compañías estadounidenses a las chinas, la apertura del mercado de servicios financieros chino a los Estados Unidos y tipo de cambio, ente otras cuestiones–; mientras China continúa sin dar detalles sobre aspectos relevantes para Trump, como el volumen de la compra de productos agrícolas americanos.
Trump necesita enviarle señales a los industriales y sectores agrícolas –especialmente los que se ubican en el Mid West, estados como Ohio, Wisconsin, Michigan e Indiana, donde radica gran parte del electorado de Trump– de cara a las elecciones de 2020. Sin embargo, la exigencia de que China compre productos americanos por u$s 200 mil millones en los próximos dos años, puede superar lo que el país demanda.
Sólo en productos agrícolas el representante comercial de Trump, Lighthizer, volvió sobre la meta de exportaciones a China de entre u$s 40 y u$s 50 mil millones. En 2017 –el último año antes de que ambos países comenzaran a aplicar tarifas sobre sus respectivas importaciones– Estados Unidos había logrado vender la mitad: u$s 24 mil millones.
Sin firma aún, por ahora los únicos gestos visibles en torno a un eventual acuerdo, están relacionados a la cancelación de los aranceles que iban a entrar en vigencia el domingo pasado. Estados Unidos tenía programado aranceles del 15% sobre productos chinos como smartphones, laptops, juguetes indumentaria por un valor de u$s 156 mil millones, aunque seguirán manteniendo una tanda previa de impuestos del 25% sobre u$s 250 mil millones. Por su parte, China frenó las tarifas a una serie de importaciones americanas que abarcaban desde trigo y maíz, hasta automóviles y autopartes.
El Cronista – Cecilia Filas