Tambos en caída. Una crisis anunciada por la suba de costos y las distorsiones económicas
“Va a haber menos leche”. La crisis en los tambos podría tener consecuencias devastadoras en los próximos meses en los niveles de producción láctea en el país. La advertencia la vienen haciendo en los últimos meses los productores, quienes han sido severamente afectados por la sequía y las medidas del Gobierno. En este escenario, comenzaron a liquidar vacas productivas. Esta semana, el ministro de Economía, Sergio Massa anunció la suspensión por 90 días de los derechos de exportación para la leche y sus derivados. Además, dispuso un incremento de 20% en el programa de compensaciones Impulso Tambero por el dólar agro. En las entidades rurales se dijo que esas medidas solo servirán si hay una mejora en precio que les pagan a los productores por la leche.
Un caso que sirve para ilustrar la nueva crisis tambera es la del partido bonaerense de Rivadavia. En 2023, en ese el distrito, se vendieron para faena entre un 20% y 25% de las vacas lecheras en producción. marcos Capelo, productor lechero de la localidad de Sansinena, partido Rivadavia, en la provincia de Buenos Aires, explicó que en este momento se están vendiendo vacas que todavía son eficientes.
“Se está liquidando el rodeo a una velocidad que da escalofríos. En los últimos 30 días esto ha sido extraordinario. Hablamos con los colegas vecinos y todos están en la misma situación. Ya no tenemos una vaca de rechazo, gorda e improductiva para vender. Se están vendiendo vacas que producen y son eficientes, pero hay que venderlas para comprar comida para el resto. No se pueden vender más vacas todos los días para pagar los sueldos. Es difícil acompañar toda esta situación, aunque uno hace todo lo que puede”, dimensionó.
Si bien aclaró que Rivadavia no es una zona meramente lechera, sí lo son Trenque Lauquen, 30 de Agosto o General Villegas, donde están pasando esta situación poco común.
“Este es el corazón de la sequía del país, por lo que marcan los mapas de lluvias del INTA. Acá no se ha cortado la seca. Llevamos acumulados en el año 280 milímetros, más el déficit del año anterior. La apuesta había sido a los cultivos de fina para hacer reservas, pero se estaban perdiendo. Literalmente se están secando. Va a ser difícil hacer reservas; las reservas de maíz de silos y los forrajes concentrados del año anterior fueron muy escasas”, precisó.
La ilusión son los pronósticos que indican que va a cambiar, pero esto todavía no llegó. Salvo que llueva en los próximos 10 días, aunque no está pronosticado. “Esto generó un aumentoimportante en los costos de los tambos de la zona, donde no se pudo producir en el invierno. Se apeló al uso de concentrados en la mayoría de los tambos para poder sostener la producción. Los tambos, por obligación para poder darle de comer a sus rodeos y seguir intentando producir un volumen de leche razonable por los distintos dólares soja y dólar maíz fueron haciendo que el concentrado subiera a un nivel de costo demasiado alto, al que no lo acompañó, de ninguna manera, el aumento del precio de la leche”, explicó.
Para agravar “la agonía” de los tambos, el salto del dólar oficial agudizó la problemática de los costos generales de la producción. En los últimos 30 días, los tambos tuvieron un aumento de entre el 20 y 25% en todos sus costos, mientras que la leche aumentó solo un 4,8%, según dijeron. El expeller de soja pasó de costar cerca de $115.000 a $160.000 por tonelada. “Esta política de recaudar dólares a fuerza de lo que sea ha desacoplado los precios de la materia prima, para nosotros que hoy son los concentrados, porque pasto no hay y reservas tampoco. Ha sido un golpe gigantesco: se está liquidando rodeo a dos manos”, advirtió.
Reiteró que han observado que está entrando a remate una gran cantidad de rodeo lechero, que es en promedio altamente productivo. “La crisis viene de largo plazo, pero el problema es que en tan corto tiempo a una crisis ya establecida se le sume un aumento del 20% de los costos no lo había visto nunca. Esto lo que ha agravado en extremo la situación es la sequía. Con un valor de los concentrados a un mejor precio relacionado con el litro de leche, se puede sortear distinto. No se está dando ninguna de estas cosas. Esto va a llevar a un gran achique del rodeo lechero, si no se hace una política de salvataje va a desencadenar en una reducción importante de la producción cuando entremos en el verano”, destacó.
La situación podría llevar a menos producción de leche en el país: “No hay ninguna posibilidad que los tambos durante el verano puedan tener la misma producción que el año pasado”.
Capelo, quien también es presidente de la Cooperativa de Tamberos de Rivadavia y miembro de la Sociedad Rural local, sostuvo: “Nos sentimos el último orejón del tarro. Estamos demasiado solos. No somos para el Gobierno una economía regional, ni somos productores agrícolas de commodities importantes, pese a que la lechería genera dólares para el país”, apuntó.
En tanto, Juan José Ubize, productor agropecuario, contó que en Rivadavia ya son pocos los tambos que quedan producto de la crisis. “Éramos 28, cerró uno y están cerrando otros tres”, dijo. A su vez, coincidió con Capelo, en que como última alternativa para financiar el quebranto han recurrido a la venta de los animales, fuera del proceso de descarte. “Lo normal y lógico es descartar aproximadamente entre el 8% y 10% de vacas del tambo por finalizar su vida útil, principalmente edad y número de lactancias. Pero en 2023 en el distrito se vendieron a faena entre un 20% y 25% en ocho meses. Hasta agosto, esto representó más de 1000 vacas, la mayoría [eran] productivas”, dijo.
En América
Otro caso es el de Amadeo Ameijeiras que está a cargo del campo familiar desde 2015. El establecimiento está compuesto, principalmente, por un tambo cuyos costos están complicando su existencia. El precio de la alimentación para las vacas, sumado al valor de la leche que recibe el productor han debilitado la estructura del emprendimiento al que quedaron ligados seis de los 12 hermanos, luego de la muerte del patriarca de la familia. En el establecimiento La Choza, ubicado en el partido bonaerense de América, donde tienen 360 vacas en ordeñe, 11 empleados y 10 familias que dependen de él, comenzó en las últimas semanas a pelear contra la crisis económica que atraviesa el sector. En un video que se viralizó por las redes sociales, alertó por la crítica situación que podría llevarlo al cierre del establecimiento.
“Para seguir con el legado de mi padre decidí defender el campo, ampliarlo y profesionalizarlo. Queríamos seguir con ese mensaje en una actividad que antes funcionaba”, explicó el productor. El campo, de 300 hectáreas, en 2015 albergaba 200 vacas en ordeñe, ese número alcanzó ahora las 360, a partir del mejoramiento de la recría y la crianza que llevaron adelante los hermanos. Pasó de tener cuatro empleados a 11, y con la intensión de hacerlo más intensivo llegó a tener tres veterinarios, entre ellos, uno de los hermanos Ameijeiras. “Aposté todo por la lechería, pensando en que podía hacer un producto de primera necesidad para el mercado interno y abierto a la exportación. El sueño de todos es producir leche que llegue a todo el mundo, generar más trabajo, divisas y riquezas”, recordó.
No obstante, explicó que todas las medidas medias que tomó el Gobierno últimamente, por ejemplo, el dólar soja, sumado a la sequía, se convirtieron en el principal detonante del quiebre de la actividad. “No tengo nada contra el dólar soja, pero ese dólar que aumenta la soja bruscamente y en forma imprevista subió todos los costos de alimentación. Ahora, la leche quedó en $100 y el extrusado de la soja voló a $180. Es incomparable. El dólar que anda en $430 detonó el precio del subproducto y no tenemos poder adquisitivo para comprar los alimentos”, ejemplificó.
Esto, acrecentado por el momento crítico de la sequía, ya que en esa zona solo ha llovido 210 mm en lo que va del 2023, hizo que se vieran obligados a cargar vacas para poder costear la alimentación, explicó.
Daño extendido y tasa de deserción
Consultados por LA NACION, en la industria explicaron que en el Gobierno lo que están generando con las ediciones del dólar soja es un “daño” a la cadena, porque al productor se le eleva el precio del expeller de soja. En esto, coincidieron, la sequía ha impactado de lleno en la reserva forrajera, el silaje de maíz y los costos se fueron a las nubes. Dijeron que con los precios por debajo de la inflación, porque han caído los precios internacionales, el retraso cambiario y un mercado interno destruido por el bajo poder adquisitivo de la gente. además, señalan que ha sido afectado por la gran dispersión de precios entre el comercio mayorista y el minorista. “los precios de salida de fábrica que después determinan cuánto se le puede pagar al productor están creciendo 20 o 30 puntos menos interanual que los precios que paga el consumidor”, dijeron.
En el mundo, donde nueva Zelanda y Australia juegan un papel importante, en promedio se cierra el 4,5% de los tambos todos los años por una cuestión de productividad. En la argentina, contaron, la tasa de deserción de tambos no la supera el 2%, mientras que en los Estados Unidos supera el 5%.
Campo – La Nación – Belkis Martínez