También señaló que el proyecto podría complementar un eventual aumento del corte obligatorio de etanol en naftas del 12% al 15%, una posibilidad que, dijo, podría concretarse en cualquier momento.
Ron participó del evento Argentina Visión 2040, que se realizó en Plaza Galicia, donde habló de los efectos de una política de corte más ambiciosa y acompañar el crecimiento del sector. En ese marco, comparó la situación local con la de Brasil: “En Brasil se avanzó con políticas de Estado, con un mercado más desregulado y un Estado menos presente. Tienen un corte obligatorio de etanol en las naftas del 27,5% y ya anunciaron que lo suben al 30%”.
El directivo recordó que, en 2014, ambos países estaban en situaciones similares. “En la Argentina teníamos cinco plantas de bioetanol, de buena escala y última generación. En Brasil, en ese momento, había dos plantas de bioetanol de maíz y otros 100 ingenios azucareros que proveían el corte creciente que tenían”, indicó y agregó: “Hoy, en 2025, en la Argentina seguimos con cinco plantas de maíz, mientras que en Brasil ya hay 20 mucho más grandes y otras 19 en planes de construcción”.
Lamentó: “En nuestro país, con un Estado presente durante los últimos 20 años, nos quedamos estancados. Se creció del 10 al 12% durante la época de Macri, pero no hubo nuevas inversiones ni generación de empleo. Fue una política equivocada: un Estado que quiso manejar todo sin dejar que el mercado crezca”.
Ron repasó la historia de la empresa que nació en Río Cuarto, Córdoba, a partir de la asociación de un grupo de productores agropecuarios que decidieron unirse para agregar valor al maíz que cultivaban. “Inspirados en modelos de integración como el de los farmers estadounidenses, comenzamos con la planta de bioetanol en Río Cuarto”, dijo. Hoy esa planta produce etanol que se mezcla con nafta y también elabora burlanda, aceite técnico de maíz y energía.
“Nos asociamos con productores agropecuarios, que no es fácil, y empezamos produciendo biocombustibles. Después incorporamos biogás, ganadería y una plataforma para la descarbonización que permite medir huella de carbono, acceder a planes de mitigación y generar certificados de energía renovable”, relató.
También construyeron dos plantas de biogás al lado de la de etanol, lo que les permitió armar una biorefinería que aprovecha todos los residuos. “Los nutrientes que salen del maíz vuelven en su gran mayoría a los campos donde hacemos maíz. No exportamos nutrientes. Nosotros somos fanáticos de la economía circular. Creemos que este modelo de biorefinería se puede aplicar a muchos otros procesos y así hacer una agricultura más sostenible”, explicó.
Gracias a esa experiencia, contó que desarrollaron una nueva empresa: “Hemos desarrollado a partir de este cúmulo de experiencias y conocimientos una empresa de tecnología de biogás que se llama Bioeléctrica, que ya está exportando tecnologías a otros países, Estados Unidos, a Brasil. Hemos podido desarrollar y patentar algunas partes del proceso muy interesantes”, contó.
La Nación


