Diego Gandulfo, el director de marketing Cono Sur de UPL, abrió una presentación de esta innovación que no tenía nada que envidiarle a una nueva película o serie de televisión. Se realizó en la coqueta bodega Costa y Pampa en Chapadmalal, unos kilómetros al sur de Mar del Plata, y el publicó eran varias decenas de ingenieros agrónomos, productores y distribuidores de la región sudeste. Como en una saga, habrá otras presentaciones similares en otros puntos de la geografía agrícola y en el congreso de Aapresid, en agosto en Buenos Aires.
“Argentina es el primer país en el mundo en que UPL está lanzando este producto. De este modo, nos hemos convertido en referencia en investigación y Desarrollo en UPL, para poder llevar este producto al mercado global”, festejó el directivo local de esa firma, que es de origen indio y dedica 80% de su presupuesto disponible para estudios en el desarrollo de nuevos productos biológicos, más amigables con el medio ambiente.
Daniel Germinare (sí, se apellida así, es agrónomo y director de Biosoluciones en UPL), contó como arrancó toda esta aventura productiva. “Hace justo tres años, el Departamento de ID nos presenta un producto foliar y nos dijeron ‘este liquido puede reemplazar parte del fertilizante nitrogenado que usamos en los cultivos’. Nosotros primero dudamos, porque no había antecedentes de este tipo en todo el mundo”. Ahora, con tres años de ensayos arriba, en UPL están convencidos que tienen oro en polvo entre las manos, que “contribuirá a solucionar la problemática de la nutrición nitrogenada”.
¿Cuál es esa problemática? Usualmente los cultivos que más se fertilizan con Nitrógeno en la Argentina son el trigo y el maíz, ya que la soja se autoabastece de ese nutriente. Para alimentar sus cultivos, los productores suelen tirar sobre cada hectárea unos 100 kilos de Urea al momento de la siembra y otra cantidad semejante con el cultivo en estadios de mayor desarrollo, cuando se define el rendimiento.
Como la Urea se vende sobre todo de forma sólida, granulada, está segunda aplicación (llamada refertilización) requiere de grandes volúmenes que no siempre son fáciles de conseguir, trasladar y aplicar. Su distribución sobre el lote al voleo muchas veces además genera desperdicios, que no llegan a la planta. Es, en definitiva, una tarea agrícola que “consume mucho tiempo y muchas veces es un dolor de cabeza”, dijeron los técnicos.
Luciano Lecumberri, del Área de Desarrollo y Registro de UPL Argentina, describió que la Urea “es la herramienta que se usa hace cien años, y entonces había que romper con algo muy tradicional”. Luego de la desconfianza inicial con el producto que enviaron desde India (y del cual ya están llegando los primeros envíos comerciales para vender esta misma campaña, al menos suficientes para escalar sobre 40 mil hectáreas iniciales), el ánimo de los investigadores fue mudando a entusiasmo: “Cuando empezamos los trabajos de campo, con los primeros resultados empezamos a ver que el producto funcionaba incluso en la primera campaña, que fue de extrema sequía”, comentó.
Para que quede claro, la gente de UPL no promete mejores rendimientos, ya que los ensayos mostraron un equilibrio de resultados entre los planteos que utilizaron Nutreo y los que hicieron una refertilización tradicional con 100 kilos de Urea. Tampoco habría entonces una mejora sustancial de los costos, puesto que el valor de esos 100 kilos ahorrados del fertilizante nitrogenado (unos 40/50 dólares por hectárea) también se acerca al que costarán los 6 litros del nuevo bioproducto.
¿Y entonces? “El beneficio económico tanto para el distribuidor como el productor es que realmente sea algo que facilite las cosas, para que se puedan reducir costos en traslado y almacenamiento”, contestaron los técnicos las consultas de los asistentes al lanzamiento, que por cierto conservaron la atención como si el estreno fuera candidato a llevarse todos los Oscar. El nuevo fertilizante foliar se venderá en bidones de 20 litros y tiene un vencimiento largo, de dos años.
Con datos comparativos sugerentes, los profesionales de UPL se ocuparon de mantener la tensión. Por caso, dijeron que para refertilizar un lote de 300 hectáreas de maíz o trigo se necesita compra un camión de Urea de 30 toneladas. Esa misma cantidad de fertilizante se puede reemplazar por 1.800 litros de Nutro, que entran perfectamente en la caja de la camioneta.
Una de las claves, para tener éxito en el cambio de sistema, debería ser el momento de la aplicación. Luego de una fertilización tradicional al momento de la siembra, los expertos de UPL recomiendan esta aplicación foliar en el macollaje del trigo (estadio Z-22) y en el V6 del maíz. Como los cultivos ya han echado gran cantidad de hojas, esto garantiza que el producto impacte sobre las plantas y no haya desperdicio que caiga sobre los suelos y se pierda.
“Al ser líquido y foliar no se necesita fertilizadora. Se puede aplicar con otros productos e incluso se podría aplicar con drones”, se entusiasman en la empresa india.
Hay otro beneficio potencial, que sería menos visible pero que también puede medirse: cuánta huella de carbono se genera con uno u otro sistema de fertilización. Se calcula la cantidad de dióxido de carbono por tonelada de granos producida. En el caso tradicional de 100 kilos de Urea se estableció esa cifra en casi media toneladas, unos 467 kilos. Con el Nutreo esa emisión se reduciría a solo 3 kilos.
Finalizamos la nota con la misma pregunta del título: ¿Será posible? Pronto lo sabremos. Llegó la hora de verlo andar en el campo.
Bichos de Campo – Matías Longoni


