Mientras el país sudamericano atraviesa un ciclo de elevada faena con grandes excedentes exportables, Estados Unidos muestra una fuerte necesidad de abastecimiento, producto de la caída en su producción local y recientes restricciones sanitarias sobre el ganado mexicano.
Ambos países se encuentran en fases opuestas de sus ciclos ganaderos, lo que agudiza las tensiones y altera las proyecciones de oferta y demanda a nivel global. En este contexto, Argentina —que comparte con Brasil muchos mercados de destino— observa de cerca los movimientos.
Argentina, entre amenaza y oportunidad
El informe señala que una eventual salida de Brasil del mercado norteamericano podría abrir oportunidades para Argentina, pero también desafíos.
Por un lado, se habilitaría un espacio para colocar carne en un mercado que paga precios muy superiores a los de China. Por otro lado, la agresiva estrategia de colocación de Brasil podría saturar otros destinos, especialmente China, donde ya domina el 46% de las importaciones de carne vacuna, frente al 16% que representa Argentina.
Esto genera un riesgo de desplazamiento, aunque también habilita un posible reequilibrio: si Argentina logra acceder a una mayor porción del mercado estadounidense, podría compensar una eventual pérdida en China con productos de mayor valor.
Negociaciones y precios: las claves
En este contexto de realineamiento global, el Rosgan destaca trascendidos recientes desde Washington que apuntan a una posible negociación arancelaria favorable para Argentina.
Según estas versiones, el país podría acceder a arancel cero para cerca del 80% de sus productos exportables, incluida la carne vacuna, excepto acero y aluminio.
Además, se analiza una ampliación de la cuota de 20.000 toneladas de carne vacuna que actualmente pueden ingresar a EE. UU. con arancel cero. Hoy, los cortes exportados bajo esa cuota se valorizan en torno a los USD 10.400 por tonelada, frente a los USD 5.000/6.000 que se pagan por cortes enviados a China, según datos de APEA.
Oportunidad para diversificar y ganar
La posibilidad de reemplazar parcialmente el volumen colocado en China por envíos más rentables a Estados Unidos permitiría a la Argentina mejorar el valor promedio de exportación, algo crucial en un año donde la oferta local es limitada y cada tonelada exportada tiene un peso económico significativo.
A esto se suma la incertidumbre sobre el futuro comercial con China, donde continúa vigente una investigación por salvaguardas que podría derivar en nuevos aranceles o restricciones.
Ante este panorama, una mayor diversificación en los destinos de exportación no solo es una estrategia comercial conveniente, sino una necesidad para sostener al sector ganadero argentino en un contexto global cada vez más dinámico y competitivo.
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