El vínculo de Jorge con el campo comenzó en la década del 90, de la mano de su padre y del amigo de su padre Alberto Gil, reconocido empresario dueño de la cadena de supermercados Norte, expresidente del club San Lorenzo y criador de Angus. “Compramos campos en Ayacucho y General Madariaga, y arrancamos con Angus colorado. A mi papá le encantaba esa genética, y en ese momento no valía nada, así que fue una buena oportunidad”, recuerda Cabrales. Hoy, su establecimiento cabaña San Jorge cuenta con alrededor de 600 vientres, excelentes índices de preñez —96 % en los últimos años—, hace recría de hembras y venta de terneros machos al destete. “Hacemos un planteo mixto: maíz, sorgo, pasturas, y vamos rotando las categorías en los distintos lotes”, detalla.
Cabrales se enorgullece de haber desarrollado un plantel sólido de Angus colorado y de participar activamente en la Asociación Argentina de Angus. “Hace tres años estoy en la Comisión de Carnes y en otras comisiones. Es un compromiso grande, pero lo cumplo al cien por cien. El crecimiento de la Asociación es impresionante”, destaca.
En la aventura ganadera, Cabrales ya tiene asegurada la continuidad con la generación que le sigue, que como no podía ser de otra manera viene con fuerte impronta comercial. Su hijo Francisco, cuarta generación de Cabrales en el país, lanzó recientemente su propia marca de carne Angus Certificada llamada Tango Beef. La vende en el canal gastronómico, a privados, en eventos, y para el año próximo planea la apertura de una “casa de carnes Angus” exclusiva para la cata de carnes certificadas en Mar del Plata.
Para Cabrales, diversificar no solo fue una decisión empresarial sino también una forma de mantener viva una tradición familiar. “El café es parte de nuestra identidad, pero el campo me apasiona. Entre las dos actividades tengo el equilibrio justo”, resume, y luego traza paralelismos entre sus dos negocios. “El café para nosotros es una empresa cerrada, más previsible. La ganadería es un sistema a cielo abierto, dependés del clima y del Estado. Por eso la quita de retenciones para la carne fue un alivio enorme. Ojalá se mantenga en el tiempo para que podamos recuperar cabezas y crecer. Hoy el campo tiene todo para expandirse si se lo deja trabajar”, concluye.
Clarín – Lucas Villamil


