Pedace detalló que los cortes más finos aumentaron alrededor de un 10%, mientras que los de guiso —como roast beef, paleta o picada— lo hicieron cerca de un 5%.
Los precios en el conurbano bonaerense reflejan estas diferencias.
- Zona Norte: milanesa de nalga a $17.500, asado especial a $14.500 y lomo a $19.500.
- Zona Oeste: asado a $13.900, milanesa de nalga a $16.700 y lomo a $19.950.
En septiembre, estos mismos cortes se ubicaban en $11.200, $13.800 y $15.700, respectivamente.
El consultor ganadero Víctor Tonelli agregó que el ganado destinado al mercado interno subió entre 12% y 14% desde mediados de octubre, y proyectó que en noviembre podría producirse un nuevo ajuste de al menos 8%. “Es un incremento importante para el consumidor, pero matarifes y carniceros ya no pueden sostener precios viejos”, advirtió. Esto podría impactar en los próximos datos del INDEC, con una inflación en carne de 6% o 7% en diciembre, o incluso más.
Entre los factores que explican las subas se encuentran las inundaciones, el mal estado de los caminos rurales, la volatilidad electoral y el mayor interés exportador, con un novillo pesado pagándose mejor que el liviano por la firme demanda internacional.
Pese al incremento, la demanda interna continúa sólida. “Lo llamativo —explicó Miguel Schiaritti, titular de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (CICCRA) a Ámbito— es que, pese a los aumentos, las ventas no cayeron. La gente sigue comprando. No sé si por recomposición salarial o por acostumbramiento a los precios, pero la demanda se mantiene firme”. Ese comportamiento del consumidor, que absorbe los incrementos sin frenar el consumo, refuerza la tendencia y le da soporte al nuevo nivel de precios.
Ámbito Financiero


