Este fenómeno refleja un mayor acceso a líneas de financiamiento en dólares, alentado por un escenario de mayor estabilidad cambiaria y una baja progresiva de las tasas en moneda dura.
De consolidarse esta tendencia, especialistas consideran que podrían ampliarse créditos de largo plazo orientados a inversiones estratégicas, como la retención de vientres, la implantación de pasturas o mejoras productivas propias de una fase de expansión del stock bovino.
Indicadores en tensión
Un dato que, a priori, aparece como favorable es el vínculo entre el endeudamiento total y el stock de animales: durante el último año, la deuda por cabeza pasó de USD 16 a USD 20. Sin embargo, este avance queda relativizado al observar el costo promedio del financiamiento. Tanto en dólares como en pesos, los últimos doce meses mostraron un incremento significativo en las tasas de mercado.
La tendencia comenzó a revertirse recientemente. Tras el nuevo escenario político que se configuró tras las elecciones legislativas de octubre, el mercado experimentó una fuerte corrección. La tasa BADLAR, por ejemplo, cayó un 44% en un mes, pasando de niveles cercanos al 57,3% a mediados de octubre a valores próximos al 32% anual.
Desfasaje con el valor de la hacienda
Pese a esta baja en los costos financieros, el sistema bancario aún muestra una capacidad limitada para acompañar el ritmo de crecimiento del sector. Mientras que el endeudamiento ganadero avanzó cerca del 20% en el último año, los valores de la hacienda subieron entre 45% y 65% en ese mismo período.
Este desfasaje, señalan analistas, evidencia la necesidad de que la banca amplíe y adapte su oferta crediticia para un sector que exhibe excelentes perspectivas de expansión, pero requiere instrumentos financieros más estables, accesibles y alineados con los ciclos productivos propios de la actividad.
El Litoral, Santa Fe


