Si bien esta historia aún se está escribiendo, Tejedor cuenta que la evolución de la producción de búfalos en esta provincia se intensifica a partir del año 1995 aunque de manera dispersa en base a experiencias individuales: “Hubo antecedentes importantes como el Doctor Morales en Santa Ana, que producía mozzarella; el Doctor Leston en San Isidro, que trabajaba carne y algo de leche; en Comandante Andresito y Montecarlo también hubo núcleos; y la doctora Mampey en El Hormiguero, en Ruiz de Montoya, que todavía hoy produce leche”.
El mismo Tejedor forma parte de esa generación de impulsores desde su chacra en Puerto Rosario: “En mi caso, me dedico principalmente a la producción de animales para carne y como hago inseminación, también vendo reproductores mejorados. No soy cabaña, pero después de ocho años trabajando con genética brasileña, argentina e italiana, obtuve animales superiores”.
Actualmente, si bien las experiencias siguen siendo acotadas, el búfalo se encuentra diseminado en toda la provincia con productores pequeños, medianos y algunos establecimientos más tecnificados. A su vez, ya es común encontrar en carnicerías locales la oferta de esta carne. Tejedor remarca las ventajas de la carne de búfalo: “más proteína, menos colesterol y un sabor muy similar al vacuno, lo que facilita su incorporación en la dieta. La falta de grasa requiere de una cocción cuidadosa para evitar que la carne se seque”. También, destaca que presenta precios competitivos para su comercialización, lo que favorece a que el consumidor se anime y pruebe este tipo de carne.
La promoción en torno al consumo de la carne de búfalo jugó un rol clave. “En diferentes eventos se realizó la cocción de carcasas enteras en localidades como Eldorado, Posadas y Fachinal. Estas acciones realizadas junto a los correntinos de la Asociación Bufaleros del Iberá ha llamado la atención y ha sido determinante. Cuando la gente prueba, se interesa”, sentencia Tejedor.
“La carne es la gran vedette”, sintetiza este agrónomo para decir que, en Misiones, al igual que en el resto del país, predomina la producción de carne de búfalo mientras que la elaboración de leche y derivados también existe, pero aún de manera incipiente. Nuevamente Tejedor es protagonista ya que en su establecimiento elabora mozzarella y dulce de leche, entre otros productos premium.
Consultado sobre las perspectivas del sector, Tejedor aseguró que “el potencial de crecimiento de la producción de búfalos en Misiones es muy grande”. En esta línea, explicó que ya hay productores que analizan vender parte de su rodeo bovino para dedicarse al búfalo, motivados por el combo de ventajas productivas, sanitarias y comerciales. “Cuando el productor descubre esa eficiencia en consumo de recursos forrajeros no aptos para la ganadería tradicional y la diferencia en costos, naturalmente empieza a interesarse en criar estos animales”, aseveró, aunque aclaró que siempre deben evaluarse las distintas ecuaciones económicas entre rodeos bubalinos y bovinos.
“Hoy la contradicción es que existe un mercado demandante, pero todavía hay poca oferta. En el último remate realizado en Fachinal tuvimos que pedir a los productores que trajeran más animales. Eso muestra claramente el potencial”. Mirando hacia adelante, Tejedor se entusiasma con las ventajas de este animal y su atractivo para encabezar una transformación en la ganadería local con posibilidades de una expansión significativa. “Ya sea en modelos tradicionales a campo o silvopastoriles, el búfalo va a tener un papel muy importante”, proyectó. Que nadie se sorprenda: de cara a un futuro no muy lejano, la provincia podría consolidarse como uno de los núcleos bubalinos más relevantes del país en los próximos años.
Bichos de Campo – Martín Ghisio


