Para Rossi, en la Argentina es necesario “quitar la pata de encima al sector”. La soja paga un 26% de derechos de exportación. “Nosotros seguimos con un cuarto del precio que se paga de retenciones”, sostuvo.
En la misma línea, Ignacio Kovarsky, presidente de la Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (Carbap), trazó un paralelismo entre las políticas agropecuarias globales y la estrategia argentina. Recordó que hay países con altísima intervención estatal a favor de la producción, por ejemplo, Francia, Italia, Noruega o Suiza. También está el caso de Estados Unidos, que interviene favorablemente ante alguna emergencia, en cuestiones de precios de los mercados o con lo que pasó con la guerra comercial con China.
“Estados Unidos tiene un precio sostén que dispara un seguro estatal para que los productores no se fundan, porque entienden que la producción es fundamental”, detalló.
Por el contrario, sostuvo que “la Argentina siempre fue un interventor negativo y todo lo que intervienen es para complicar la vida o con impuestos y burocracias que quitan rentabilidad”. Para el titular de Carbap, la falta de una política agropecuaria sostenida durante décadas deja al productor en desventaja.
Aclaró que el reclamo de los productores no está fundamentado en pedir subsidios, sino igualdad de condiciones para producir: “En el futuro ojalá podamos discutir algo como los seguros agrícolas; en la Argentina todavía no está el acceso a créditos internacionales, todavía no podemos soñarlo, pero eso podría dar un poquito de estabilidad al agro argentino. No necesitamos tanta intervención como en otros lados, sí poder competir en igualdad con el resto de los países del mundo e internamente ser tratados como el resto de la economía argentina, empezando por quitar las retenciones".
Lorena D’Angelo, analista de mercados de AZ Group, señaló que la ayuda al productor estadounidense era una medida “muy esperada” por el mercado y por los propios agricultores, dado que los anuncios iniciales se habían realizado a principios de octubre, pero no pudieron concretarse por el prolongado cierre del gobierno federal. Explicó que, “para implementarse, el plan aún requiere la aprobación del Congreso y la definición formal de los fondos, aunque ya se conoce el origen de los US$12.000 millones previstos”.
Según la analista, el impacto de la medida de Trump es bajista no solo para el mercado estadounidense, sino también para los países competidores como la Argentina y Brasil. Esto ocurre porque, al tratarse de un subsidio que compensa la pérdida de demanda generada por el conflicto comercial con China, permite al productor estadounidense sostener su producción incluso con precios deprimidos. Esa dinámica, indicó, “ejerce presión a la baja sobre las cotizaciones internacionales y obliga a otros orígenes a igualar precios más bajos para seguir siendo competitivos”.
D’Angelo recordó que Estados Unidos ha aplicado históricamente políticas de asistencia al productor en momentos de precios bajos o cuando decisiones propias afectaron su capacidad exportadora, como sucede ahora con la caída de compras chinas. Señaló que hoy el mercado cerró nuevamente en baja, afectado también por el bajo ritmo de compras de China, que hasta el momento mantiene un nivel insuficiente para cumplir el compromiso de 12 millones de toneladas de soja de EE.UU.
La analista agregó que el mercado también operó bajo la expectativa de un nuevo informe mensual del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) que podría elevar los stocks estadounidenses debido a las demoras en las compras chinas.
En cuanto al impacto para la Argentina, D’Angelo indicó que “el efecto es especialmente negativo, porque debe competir frente a una oferta estadounidense subsidiada”. Aunque el país no suele exportar grandes volúmenes de poroto, este año logró colocar 12,5 millones de toneladas en China en medio de la guerra comercial. Sin embargo, advirtió que esta situación podría limitar las oportunidades de venta hacia la campaña 2025/26, dependiendo de cómo evolucione el mercado.
La Nación – Belkis Martínez


