En paralelo, el bioetanol a base de maíz trepó de $657.962 en febrero a $883.464 en el último mes del año. En ambos casos, el ajuste anual ronda el 37%, alineándose con el movimiento del tipo de cambio, pero presionando la estructura de costos de las refinadoras.
Si bien no hay una regla matemática exacta, el mercado estima que por cada punto porcentual que suben los biocombustibles, el impacto en el surtidor oscila entre el 0,1% y el 0,2%.
Este factor, sumado a la actualización de los combustibles líquidos (ICL) y al dióxido de carbono (IDC), que subieron entre un 45% y 53% hasta noviembre de este año, impulsó los precios de venta en los surtidores al público. En los últimos días, la nafta súper en la Ciudad de Buenos Aires (CABA) alcanzó un promedio de $1630, acumulando un alza del 47% en 2025. La versión Premium, por su parte, llegó a los $1850 (+35%).
Ante este escenario, los combustibles aumentaron a nivel local, a pesar de que el precio internacional del barril de petróleo cayó 10 dólares en el último año: pasaron de US$74 a menos de US$64. La explicación oficial y de las consultoras privadas radica en que el barril criollo estaba “atrasado” y no había alcanzado la paridad de exportación.
Los motivos
Para Claudio Molina, analista de Bioeconomía y Ferrocarriles, en el caso del biodiésel, el aceite crudo de soja influye en más del 80% del costo y su precio en dólares aumentó más del 10% entre diciembre de 2024 y diciembre de 2025. “El tipo de cambio en ese mismo período aumentó un 41%. Por lo tanto, el aceite en pesos aumentó un 55%, computando el aumento propio del producto en dólares y la variación de tipo de cambio, a razón de 1,55. Además, el precio recuperó parte del atraso que arrastraba desde 2024″, observó.
Según mencionó, para determinar el precio de los biocombustibles, existen tres fórmulas polinómicas de costos, que derivan de la aplicación del artículo 14 de la Ley 27.640, que se incumplieron de manera recurrente. “Recién en noviembre, en el caso del biodiésel, cuando la mezcla obligatoria se redujo del 7,5 al 7%, el precio se acercó al que deriva de la referida fórmula polinómica", aseveró.
Destacó que, en el caso del bioetanol, los aumentos fueron menores que la evolución del tipo de cambio. Estos no surgen de fórmula alguna, son establecidos de manera arbitraria.
Vale recordar que en octubre la industria del biodiésel que abastece al mercado interno quedó prácticamente paralizada. Las empresas del sector advirtieron para entonces que iban a dejar de producir porque “no lograban cubrir los costos”, con los valores fijados por la Secretaría de Energía y solo entregaron remanentes para afrontar gastos operativos.
La Nación – Belkis Martínez


