En estas zonas, las lluvias favorecieron la recarga de los perfiles y aportaron humedad clave para lotes en barbecho y cultivos de invierno, aunque en algunos sectores puntuales se reportaron excesos y dificultades para el ingreso de maquinaria.
Los mayores registros se concentraron en Córdoba y el centro-sur santafesino
En el sudeste cordobés y zonas limítrofes, los registros fueron más moderados. Localidades como Isla Verde (5 mm), Los Surgentes (8 mm), Camilo Aldao (10 mm) y Marcos Juárez (14 mm) recibieron aportes más limitados, aunque suficientes para sumar humedad superficial y mejorar las condiciones de cara a la implantación de soja y maíz tardío.
El centro-sur de Santa Fe también mostró un panorama dispar, aunque con lluvias de mayor volumen en el corredor Carcarañá–Rosario y en departamentos como Belgrano y San Martín. Allí se destacaron Carcarañá con 80 mm, Villa Gobernador Gálvez con 58 mm y Pujato y Clarke con 52 mm. Estos acumulados aportaron una recarga significativa de humedad en suelos que venían con déficits, fortaleciendo las perspectivas para los cultivos de invierno y los barbechos largos.
Sin embargo, desde el sector técnico advirtieron que en algunas áreas los milimetrajes elevados podrían generar anegamientos temporarios, especialmente en bajos y lotes con escasa pendiente, por lo que el seguimiento del drenaje será clave en los próximos días.
En la provincia de Buenos Aires, el panorama fue más austero. En el norte bonaerense, los registros oscilaron mayormente entre 7 y 16 milímetros, con valores de 10 mm en Pergamino, 15 mm en Villa Ramallo, 16 mm en Ramallo, 12 mm en La Violeta y 9 mm en Gobernador Castro. En el centro de la provincia, localidades como Rauch (12 mm) y General Villegas (18 mm) también recibieron lluvias leves a moderadas.
Con la campaña de granos gruesos en marcha, el balance general deja un mensaje claro: el agua llegó, pero de manera desigual. El desafío ahora será capitalizar los beneficios donde las lluvias fueron oportunas y manejar con cautela los excesos en las zonas más comprometidas, en un escenario climático que sigue exigiendo decisiones ajustadas y un monitoreo permanente del estado de los suelos.
TN Campo


