En términos de clasificación comercial, el relevamiento indica que el 28,3% de las muestras corresponde a Grado 1, el 66% a Grado 2 y el 5,7% a Grado 3, sin registros fuera de estándar al momento del informe. Se trata de un dato relevante en una campaña de alto potencial, donde el volumen obliga a afinar la logística y segmentar calidad para distintos destinos.
La lectura de la calidad se da en simultáneo con un nuevo y contundente ajuste productivo. Entre noviembre y diciembre, la estimación nacional de trigo pasó de 24,5 a 27,7 millones de toneladas, sumando 3,2 millones de toneladas en apenas un mes.
El dato resulta todavía más significativo si se recuerda el punto de partida de la campaña. Tras una sequía que afectó severamente a gran parte de los cultivos estivales, el horizonte inicial del trigo 2025/2026 se ubicaba cerca de 20 millones de toneladas. Si bien las lluvias previas a la siembra y la recomposición de reservas ofrecían señales positivas, nadie proyectaba un escenario de este nivel.
A medida que avanzó la cosecha, los rindes registrados comenzaron a mostrar una campaña con condiciones casi ideales, permitiendo expresar un potencial productivo del cultivo que rara vez se había observado en forma tan generalizada.
El salto productivo no responde solo a los rindes. El ajuste incorpora también una revisión al alza del área sembrada, validada con tecnología satelital.
En la región núcleo se verificaron 220.000 hectáreas adicionales de trigo respecto de lo estimado previamente. A eso se suma el relevamiento de la bolsa entrerriana, donde técnicos del SIBER determinaron 50.000 hectáreas más en Entre Ríos. Con estos datos, el área sembrada nacional se actualiza a 7,17 millones de hectáreas, el mayor registro de las últimas décadas.
Con un avance de cosecha del 58%, el informe incorpora rindes efectivamente medidos en las principales zonas trigueras del país. Los números explican por sí solos el ajuste: Región núcleo: casi 60 qq/ha como promedio. Entre Ríos: 42 qq/ha, y Córdoba cerca de 40 qq/ha como media provincial.
Con estos datos, el rinde promedio nacional se ajusta de 37,7 a 41 qq/ha entre noviembre y diciembre. Para el cálculo final de producción también se considera un área no cosechada de 400.000 hectáreas, lo que no altera el carácter excepcional del resultado final.
Si se concreta la estimación de 27,7 millones de toneladas, la Argentina produciría en la campaña 2025/26 un 37% más de trigo que en el ciclo previo. Pero el récord no es solo productivo: En área sembrada, supera la marca histórica de 7,1 millones de hectáreas del ciclo 2001/2002. En rinde promedio, excede por casi 5 qq/ha el récord previo del 2010/2011 (36,2 qq/ha). En producción total, supera por 4,7 millones de toneladas el máximo anterior, de 23 millones alcanzado en 2021/2022.
“Una vez más, la información fue recopilada, analizada y difundida en los tiempos que el mercado exige, facilitando a todos los eslabones de la cadena agroindustrial el acceso a datos clave en el momento preciso. Esto optimiza la toma de decisiones comerciales y logísticas en las etapas iniciales de la cosecha”, señaló Gonzalo Almeyda, presidente de la Cámara Arbitral de Cereales de Rosario.
Bichos de Campo


