“Se cumple, de esta manera, un paso formal significativo que marca el nacimiento de Nueva Vicentin Argentina, que se construirá a partir de las raíces de una historia industrial sin precedentes, del compromiso y la capacidad de su gente, la que fue capaz de mantener en tiempos tan difíciles el funcionamiento y la operatividad de la compañía, y del impulso de un grupo empresario con una integración al 100% de capitales argentinos”, destacó.
“Sobre esa base aspiramos que sea una gran protagonista del sector agroindustrial y que potencie a toda la cadena agroexportadora con una visión asociativa que impulse y ponga en valor a cada eslabón”, agregó.
Y cerró el texto: “Comienza una etapa que nos desafía y nos entusiasma en iguales proporciones, signada por el trabajo, el compromiso, la transparencia y el crecimiento. En pos de esos objetivos invertiremos nuestros mayores esfuerzos y nuestras capacidades, junto a nuestros socios comerciales, a nuestra gente, a nuestros trabajadores y a todas las comunidades vinculadas con cada unidad productiva de la empresa”.
Reactivación de los activos de Vicentin
El nuevo management de la compañía le explicó a Clarín que no se desprenderán de activos. No vamos a vender ninguno, señalaron.
Sumaron que “se intentará llevar a óptimos productivos a todas las plantas”. “Es difícil dar un número”, contestaron a la pregunta de las metas de producción previstas, así como también evitaron dar cifras de inversión, pero aseguraron que “son enormes”.
“Hay que evaluar el estado de los activos. Se pondrán todos en condiciones, luego de años de inversiones atrasadas. Y hay convenios comerciales con Bunge y Cargill”, aclararon sobre el plan de recuperación de las plantas, que tuvieron un mantenimiento mínimo en los últimos cinco años.
A su vez, anticiparon que se reactivarán todas las unidades del llamado 'nodo norte' santafesino, incluido un feedlot abandonado, con una capacidad estimada entre 30.000 y 35.000 cabezas de ganado.
Además, se integrará la planta de producción de bioetanol y burlanda, un subproducto que se obtiene de la producción de bioetanol a partir del maíz.
Con sus instalaciones actuales, la agroexportadora tiene capacidad para procesar mas de 8 millones de toneladas de soja, girasol y maíz, además de la posibilidad de exportar granos por su terminal de embarque.
Hoy se llevará adelante la primera reunión de trabajo en las plantas de Ricardone y San Lorenzo, dedicadas a la molienda de oleaginosas. Asistirán los directores y los máximos responsables de la firma.
De esa forma, la cerealera abre un nuevo capítulo en su historia y deja atrás un recorrido de fuertes polémicas, como la fallida expropiación que intentó en junio de 2020 Alberto Fernández –que provocó multitudinarias manifestaciones en plena pandemia–, y cierra así una de las disputas más prolongadas del sector agroindustrial de las últimas décadas.
Clarín


