En diciembre, los embarques alcanzarían los 2,48 millones de toneladas, un récord histórico para ese mes. En noviembre, el complejo triguero lideró el crecimiento interanual de las exportaciones, con 1,33 millones de toneladas, lo que representó un aumento del 133% en volumen, en un contexto en el que la agroindustria en su conjunto aportó más de US$ 4.700 millones en el mejor mes de los últimos 10 años.
La competitividad de precios fue un factor clave. Argentina muestra actualmente el valor FOB de trigo más bajo a nivel global, lo que impulsó ventas hacia destinos no tradicionales. En 2025, según un trabajo de la Bolsa rosarina, Brasil dejó de ser el principal comprador, desplazado por Indonesia y Vietnam, mientras que Bangladesh ganó protagonismo. Los mercados asiáticos explican cerca de la mitad de los embarques recientes y aportan una mayor diversificación comercial.
En ese marco, la reapertura del mercado chino, tras más de tres décadas sin operaciones, constituye un hito estratégico. El primer embarque, de unas 65.000 toneladas, fue realizado por COFCO International y marca el ingreso del trigo argentino a un mercado que importa alrededor de 12 millones de toneladas anuales.
Sin embargo, el récord productivo no se traduce plenamente en términos de divisas. Según estimaciones de la Fundación Mediterránea, el ingreso de dólares por exportaciones de trigo rondaría los 3.500 millones, un 17% más que en la campaña anterior, pero muy por debajo del pico de US$ 4.700 millones alcanzado en 2021/22. La explicación central radica en el bajo nivel de precios internacionales, uno de los más deprimidos de las últimas décadas.
Clarín – Esteban Fuentes


