En contraste, en áreas del sur y este provincial bajo riego, como Río Cuarto y Arroyito, se reportaron rendimientos muy elevados, con picos que alcanzan hasta 90 quintales por hectárea.
El análisis de la anomalía de rendimientos, que compara el rinde esperado con el promedio histórico de cada departamento, muestra valores positivos en la mayor parte del territorio cordobés, con predominio de incrementos clasificados como altos y muy altos. Esto confirma que la mejora productiva fue generalizada y no limitada a zonas puntuales.
Calidad del trigo
Más allá del volumen obtenido, el informe advierte sobre algunos desafíos en la calidad. En un contexto de rindes muy elevados, se observa una dilución de parámetros clave para la comercialización, como el contenido de proteína y de gluten.
Una parte importante de los análisis relevados muestra valores por debajo de los estándares de referencia, lo que obliga a extremar el control de calidad para evitar descuentos en la entrega.
Desde el ámbito técnico recomiendan prestar especial atención a los análisis por lote y a las estrategias de manejo nutricional, con el objetivo de mejorar la calidad industrial sin resignar productividad. La combinación entre genética, fertilización y seguimiento en cosecha aparece como un factor decisivo.
Si las condiciones climáticas acompañan, la recolección restante podría completarse durante diciembre, cerrando así una campaña invernal que quedará marcada por altos rindes y un fuerte aporte al volumen total producido en la provincia.
Rindes en el garbanzo
En el caso de la legumbre, los resultados también son positivos desde el punto de vista del rendimiento. Los lotes cosechados muestran valores que superan holgadamente los promedios de campañas anteriores.
Sin embargo, la producción total no alcanzaría niveles récord, principalmente porque la superficie sembrada fue menor. A esto se sumaron, en algunas zonas, excesos de humedad, episodios de granizo y presencia de enfermedades, que limitaron el resultado final.
La Voz del Interior


