Viernes, 09 Enero 2026 02:27

Bioceres S.A. pidió el concurso de acreedores y vuelve a quedar bajo la lupa el entramado financiero del grupo

Bioceres S.A., la empresa argentina que dio origen al grupo biotecnológico fundado en Rosario, resolvió presentarse en concurso preventivo de acreedores luego de no haber logrado un acuerdo tras el default declarado en junio de 2025. La decisión fue adoptada por su directorio el 16 de diciembre pasado y quedó reflejada en la documentación presentada ante la Securities and Exchange Commission (SEC) de Estados Unidos.

La información surge de los informes regulatorios enviados por Moolec Science, una compañía biotecnológica que cotiza en el mercado estadounidense y que, en su carácter de emisor extranjero, debe reportar ante la SEC los impactos financieros y societarios derivados de empresas con las que mantuvo vínculos relevantes. En ese marco, Moolec detalló la situación de Bioceres S.A. y de otras sociedades del entramado que quedaron afectadas por el deterioro financiero.

De acuerdo con esos documentos, Bioceres S.A. acumula una deuda financiera total de u$s36,4 millones, asociada principalmente a pagarés bursátiles emitidos en el mercado argentino. El inicio del concurso implica la designación de un síndico y marca un punto de inflexión para la firma que durante años funcionó como la base societaria del grupo.

El default y la caída de Bioceres LLC

El proceso concursal no se limita a la sociedad local. Los informes presentados ante la SEC también dan cuenta de que Bioceres LLC, filial estadounidense controlada en un 100% por Bioceres S.A., entró en default durante 2025 al incumplir compromisos financieros. En julio de ese año, la compañía recibió una notificación formal de incumplimiento sobre una deuda que originalmente ascendía a u$s69,5 millones y que, al cierre del último ejercicio, se ubicaba en torno a u$s58 millones.

Como parte de ese proceso, uno de los acreedores ejecutó las garantías y avanzó con una subasta pública de 3,06 millones de acciones de Bioceres Crop Solutions (BIOX) que habían sido entregadas en prenda. La documentación aclara que, como consecuencia directa del concurso iniciado por Bioceres S.A., el grupo perdió el control societario sobre Bioceres LLC, lo que obligó a su desconsolidación contable.

Desde el punto de vista financiero, Moolec informó que la pérdida de control de Bioceres S.A. y de Bioceres LLC generará ganancias contables extraordinarias por alrededor de u$s96 millones, derivadas de la baja de activos y pasivos. Se trata de un efecto estrictamente contable que no altera la fragilidad operativa del conjunto de compañías involucradas.

BIOX, Moolec y el reordenamiento del mapa societario

Uno de los aspectos más sensibles del caso es la situación de Bioceres Crop Solutions Corp. (BIOX), la compañía que cotiza en Nasdaq y concentra los principales activos del ecosistema, como las semillas y eventos biotecnológicos HB4, además del control de Rizobacter. BIOX no forma parte del concurso preventivo iniciado por Bioceres S.A. ni responde por sus pasivos, un punto que la propia empresa remarcó en sus presentaciones regulatorias.

Los documentos presentados ante la SEC muestran, sin embargo, que BIOX ocupó un rol central en el entramado financiero histórico del grupo. Parte de sus acciones fueron utilizadas como garantía en el financiamiento tomado por Bioceres LLC, lo que expuso a la compañía cuando ese esquema de endeudamiento se quebró y las garantías fueron ejecutadas.

En paralelo, BIOX reconoció en su propio Form 20-F que atravesó incumplimientos de covenants financieros, lo que derivó en acuerdos con acreedores y en la reestructuración de parte de su deuda. En ese marco, la compañía aclaró que continúa operando y cotizando normalmente en Nasdaq, y que no se encuentra alcanzada por los procesos concursales de otras sociedades vinculadas históricamente al grupo.

Más allá de quedar al margen del concurso preventivo, BIOX también viene sintiendo el impacto financiero y reputacional del colapso del entramado original. En el mercado, ese deterioro se reflejó en un fuerte castigo bursátil: en los últimos doce meses, la acción se desplomó cerca de 80%, al pasar de cotizar en torno a u$s6,60 a niveles cercanos a u$s1,40, lo que da cuenta de la pérdida de confianza de los inversores.

Si se amplía el horizonte, la caída supera el 90% respecto de los máximos alcanzados en 2021 y 2022, cuando la compañía llegó a valer más de u$s900 millones. En la actualidad, la capitalización bursátil ronda apenas los u$s89 millones, tras una sucesión de trimestres con ingresos por debajo de lo esperado, pérdidas operativas y resultados netos negativos, en un contexto de precios agrícolas más bajos y condiciones financieras globales más restrictivas.

El reordenamiento también tuvo impacto sobre Rizobacter Argentina, una de las empresas emblemáticas del ecosistema biotecnológico local y controlada por BIOX. A fines de diciembre, la calificadora FIX volvió a bajar su nota crediticia y mantuvo la perspectiva negativa, al advertir riesgos para afrontar los vencimientos de deuda concentrados en el primer semestre de 2026, por unos u$s40 millones, en un contexto de menor flexibilidad financiera.

De este modo, el concurso de Bioceres S.A. no solo marca la crisis de la empresa que dio origen al grupo, sino que dejó al descubierto un entramado societario y financiero complejo, que se apoyó durante años en BIOX como activo central y que, tras los incumplimientos de deuda, se reconfiguró con un fuerte impacto sobre las principales compañías surgidas de ese esquema.

Ámbito Financiero – Yanina Otero

 

Bioceres se presentó en convocatoria de acreedores por una deuda impaga de USD 39 millones

Bioceres S.A., la firma de biotecnología del sector agropecuario fundada en 2001 por productores de Rosario, se presentó en convocatoria de acreedores por una deuda de más de USD 39 millones.

La compañía, dedicada principalmente a soluciones biotecnológicas para mejorar los rendimientos del campo, informó esta novedad a la SEC (Securities and Exchange Commission), que es el equivalente de EEUU a la Comisión Nacional de Valores (CNV) de la Argentina.

La firma entró en default en julio de 2025, tras la imposibilidad de afrontar en tiempo y forma una serie de pagarés bursátiles por más de USD 5 millones. Pero esta crisis había iniciado un año antes, como resultado de la caída en el precio de las acciones de Bioceres Crop Solutions (Biox), una empresa también rosarina, pero registrada en las Islas Caimán, que para ese entonces era controlada por Bioceres SA.

A mediados de 2025 las compañías realizaron una reestructuración societaria, de manera que Bioceres SA pasó a ser manejada por el grupo Moolec y quedó como una “sociedad residual” separada del grupo principal, con su propia deuda y sin participación operativa significativa en la empresa que cotiza en la bolsa de los EEUU e integra el Nasdaq, el mercado de las acciones tecnológicas más importantes del mundo.

Según confirmaron fuentes de Biox a Infobae, a pesar de que ésta aún conserva una participación minoritaria en la compañía, la crítica situación de Bioceres SA no tendrá efecto sobre la empresa, ni tampoco sobre su controlada Rizobacter.

Hoy, Bioceres SA es controlada por un grupo con base en las Islas Cimán, pero con muchos nuevos negocios en la Argentina. Moolec tiene como accionista al empresario y exsenador uruguayo Juan José Sartori, quien también tiene participación en los negocios de Tether, el gigante detrás de la criptomoneda USDT, una stablecoin que sigue la cotización del dólar.

En julio del año pasado Tether compró Adecoagro, una de las principales empresas del agro local con operaciones en la región y la compañía que recientemente se quedó con el control de Profertil, la principal productora de urea en el país.

El origen de la crisis

De acuerdo con información oficial de la compañía, la decisión de avanzar con la presentación voluntaria al concurso no responde a un hecho aislado, sino a una sucesión de eventos financieros que fueron deteriorando rápidamente la posición del grupo.

El punto de inflexión fue la pérdida de control sobre BIOX, la principal generadora de ingresos del conglomerado. Desde ese momento, Moolec y Bioceres dejaron de consolidar ese negocio en sus balances, lo que impactó de lleno en sus números y en su capacidad de acceso al crédito.

Fue por esa razón que las cuentas de la compañía se ajustaron, a lo que se sumó un contexto macroeconómico adverso para el agro argentino, con menores ventas, márgenes presionados, bajos precios internacionales y financiamiento cada vez más limitado.

Frente a ese escenario, el grupo optó por avanzar con esta herramienta como una forma de ordenar el pasivo, preservar activos clave y ganar tiempo para renegociar con acreedores. El propio Moolec reconoció en sus estados contables que, sin una inyección adicional de capital, no cuenta con los recursos suficientes para sostener sus operaciones ni ejecutar su plan de negocios.

Además de Bioceres, el grupo incluye a otras compañías vinculadas al desarrollo de biotecnología y alimentos alternativos. Entre ellas, Moolec Science, Nutrecon y Gentle Tech. Con excepción de Moolec Science, que enfrenta una fuerte crisis financiera, aunque sin concurso formal declarado aún, las otras unidades no acusaron problemas financieros o concursos propios. Sin embargo, su futuro estará condicionado por la situación global del holding.

Infobae