Según explicó el dirigente, la obra permitirá mejorar el escurrimiento hídrico en distintos distritos de la cuenca, beneficiando a una superficie rural significativa. Sin embargo, remarcó que el impacto real del Plan Maestro solo se logrará si el dragado principal se complementa con obras accesorias.
“Para que el plan alcance el sentido integral que tiene, debe estar acompañado por las obras complementarias, que son tan necesarias como el dragado mismo. Son menos costosas, pero son las que permiten que el sistema se ramifique como un árbol desde el cauce principal hacia toda la cuenca”, explicó.
En ese marco, Larrañaga se refirió al nodo Bragado, una obra largamente debatida y resistida por sectores de productores y vecinos, que temen que su ejecución genere mayores inundaciones en ése municipio. El dirigente reconoció esas preocupaciones, pero sostuvo que la discusión debe resolverse con criterios técnicos.
“Entendemos perfectamente la mirada de preocupación que tienen productores y ciudadanos de Bragado, marcada por una larga historia de inundaciones. Pero también sostenemos que la obra debe realizarse, de un modo u otro, y que hay que avanzar”, afirmó.
Según detalló, la provincia de Buenos Aires contrató una consultora para evaluar las distintas alternativas técnicas posibles y sus impactos.
“Nosotros, como Consejo Asesor, no tenemos la capacitación técnica para emitir opiniones de ese tipo. Por eso nos atenemos a las evaluaciones técnicas y a los informes de la comisión especializada”, aclaró a este medio.
También dejó en claro que el tramo 5 recientemente licitado no incluye al nodo Bragado. “Son obras distintas, con licitaciones distintas”, precisó.
El tercer eje de su análisis fue el tramo 4.2 del Plan Maestro, que depende del gobierno nacional y que, tras casi dos años de parálisis, fue reactivado solo de manera parcial. “Son tres subtramos de unos 10 kilómetros cada uno y la reactivación se dio únicamente en uno. Es decir, apenas un tercio del total”, sostuvo.
Si bien valoró esa reanudación, Larrañaga insistió en que es insuficiente. “Necesitamos la reactivación plena y total del tramo 4.2. No hemos dejado de bregar un solo día para que eso suceda”, afirmó. Además, consideró que este tramo es perfectamente compatible con la ejecución del tramo 5 y que ambos pueden avanzar de manera articulada en el tiempo.
Las obras en ese tramo se frenaron por dos años por decisión de las autoridades nacionales que tenían a su cargo la ejecución. A mitad del año pasado se decidió reanudarlas, pero de forma parcial.
Larrañaga concluyó que “es necesario que se reactiven de forma total, son tres tramos de 10 kilómetros cada uno y sólo se está trabajando en uno de ellos”.
Bichos de Campo – Nicolás Razzetti


