Los frigoríficos exportadores, en tanto, esperan que antes de fin de mes haya una definición. La urgencia no es menor, ya que el esquema rige desde ahora y cualquier demora puede impactar en embarques, contratos y precios. Fuentes de la industria mencionaron que “no está claro todavía si China va a delegar” la administración de esas cuotas por frigorífico exportador a cada país o no. El Consorcio de Exportadores de Carnes Argentinas (ABC) mantiene reuniones constantes con la Secretaría de Agricultura y el gobierno chino para destrabar este punto.
Este nuevo escenario regirá por tres años, hasta fines de 2028. Las exportaciones que superen ese volumen de exportaciones pagarán un arancel del 55%, considerado “prácticamente prohibitivo” por el mercado. Para la Argentina, que destina cerca del 70% de sus exportaciones a este destino, la medida es un arma de doble filo, ya que impone un techo al crecimiento futuro, de acuerdo con los expertos, pero resguarda el volumen actual. Tal y como se informó, en los primeros once meses del último año, los envíos alcanzaron las 453.860 toneladas por un valor de US$1724 millones. Es decir, la cuota asignada cubre —y hasta supera levemente— la necesidad actual, dado que el cálculo se basó en promedios históricos superiores a los del último ciclo.
Según indicaron fuentes de la industria a LA NACION, al establecerse las cuotas, el volumen que Brasil venía enviando quedó muy por encima del cupo asignado, lo que implica para el socio del Mercosur “una reducción cercana al 50% respecto de los niveles habituales de exportación a ese mercado”. Al quitarle cuota a Brasil, los operadores locales estiman que podría haber “una recuperación de precio” por un mayor interés de compra hacia la mercadería argentina, que no sufrirá recortes inmediatos.
En cuanto al valor de la hacienda local, todavía no se esperan bajas, dado que el volumen de la cuota es lo suficientemente alto para absorber la oferta actual.
La gran preocupación en el sector no es el volumen, sino la discrecionalidad en el reparto. Fernando Canosa, consultor ganadero, fue contundente al advertir sobre los riesgos de replicar modelos antiguos de asignación. “Los antecedentes y la adjudicación de cuotas siempre se han prestado para diferentes tipos de corruptelas y diferentes favores que han dado los gobiernos de turno a quienes también se la fueron adjudicando”, aseveró.
Para el especialista, el objetivo debería ser un sistema “totalmente libre” donde puedan entrar todos los dispuestos a vender, manteniendo la participación de grupos de productores y asociaciones. “Cualquier adjudicación de cuotas por decisiones de funcionarios de turno no solamente genera corruptela, sino que en general también lo que ha generado es concentración”, explicó.
En tanto, Darío Colombatto, experto en ganadería, interpretó la movida de Beijing como una señal estratégica más que como un bloqueo comercial inmediato. “Parecería más un juego de advertencias por parte de un importador importante del producto para intentar enfriar expectativas de aumentos de precios, por sobre lo que se ha venido observando”, analizó.
El experto coincidió en que, con un cupo de 511.000 toneladas, “no avizoraría grandes cambios para el precio de nuestro producto”, aunque advirtió sobre la necesidad de alinear rápidamente a la Cancillería con los frigoríficos para cuidar el mercado. “Toda intervención es percibida con atención dada nuestra historia, pero creo que el contexto actual tiene una fuerza y cinética propia que es diferente a lo ocurrido en el pasado”, aseveró, y sugirió la urgencia de diversificar destinos hacia el Sudeste Asiático.
La Nación – Belkis Martínez


