En el informe la Bolsa advierte que el escenario productivo cambió en las últimas semanas. Al comparar las imágenes de anomalías en las reservas de agua en los suelos, los técnicos observaron “un cambio que se ha dado muy rápido en el centro y sur de la región pampeana”, luego de un período con buen desempeño climático. Desde fines de diciembre, las lluvias se concentraron en el norte del país, mientras que un centro de alta presión limitó el ingreso de humedad en el centro de la región agrícola, generando estrés hídrico en momentos clave del cultivo.
“El 2026 comenzó con un alivio de las temperaturas y algunas lluvias aisladas, aunque insuficientes para revertir la situación”, señala el informe, que indica que esto “tuvo un gran impacto en las expectativas de rindes superadores para los maíces tempranos”. En ese contexto, los técnicos coinciden en que el potencial del cultivo se vio afectado durante el período de llenado de granos, una etapa decisiva para la definición del rinde final.
“Hay una sensación de que el maíz temprano se pinchó, perdió el potencial en el llenado”, advierten los técnicos consultados, y estiman que la falta de agua y el estrés térmico podrían generar recortes de entre 10 y 20% en los rindes, dependiendo de la evolución climática de las próximas semanas y de la llegada efectiva de nuevas precipitaciones.
El relevamiento señala que hay desempeños destacados en la región núcleo, aunque con necesidades de lluvia. En Santa Fe, el maíz “se mantiene con altas expectativas” y presenta el mejor rinde promedio del país, con 90,4 quintales por hectárea, aunque la BCR aclara que el sur y centro sur de la provincia requieren precipitaciones para sostener esos valores. Córdoba aparece en segundo lugar, con 88,2 qq/ha, mientras que Buenos Aires registra 78,1 qq/ha, todos por encima del ciclo anterior.
En contraste, la BCR destaca que en el centro norte y norte del país se observan “excelentes posibilidades para los maíces tardíos”, tras varios años de sequía que habían afectado con fuerza a esas regiones. En provincias como Chaco y Santiago del Estero, “el agua está acompañando el nacimiento de los cultivos”, aunque en algunos casos las lluvias incluso provocaron demoras de entre 20 y 30 días en las siembras de soja.
En esas zonas, la principal preocupación está vinculada a la chicharrita del maíz. El documento precisa que “en Chaco se registraron solo cuatro heladas en 2025, mientras que en 2024 hubo casi 40”, una diferencia que incrementa el riesgo sanitario. No obstante, la Bolsa señala que los productores están mejor preparados que en campañas anteriores, con materiales más resistentes, mayor experiencia en el manejo del insecto y un esquema de monitoreo más intensivo.
Más allá del maíz, la entidad también señala que la siembra de soja ya finalizó y se mantiene la intención de cubrir 16,4 millones de hectáreas a nivel nacional. Si bien la falta de agua y las altas temperaturas comenzaron a dejar huella en los cultivos del centro y sur de la región pampeana, el informe indica que, con los pronósticos de lluvias para los próximos días, se espera que la oleaginosa recupere una condición de buena a muy buena y sostenga un escenario productivo favorable.
En trigo, en tanto, no hubo cambios en las estimaciones. La cosecha se encuentra prácticamente finalizada y se confirman los números del mes anterior, con una producción récord de 27,7 millones de toneladas y un rinde nacional inédito de 41 quintales por hectárea, aun considerando pérdidas de superficie por excesos hídricos.
La Nación – Pilar Vazquez


