En primer lugar, recuerdan que del 100 % de las cargas de la línea, el consorcio se lleva cerca del 85 %. Es decir: es un consorcio que estaría en condiciones de cubrir y garantizar las cargas.
Además, lo dicho: sus puertos son los destinos finales de esa mercadería, por lo tanto, no solamente serían los que llenen los vagones de modo no exclusivo sino, además, los que la recepcionen y exporten en un proceso aceitado.
El Belgrano Cargas concluye su tramo principal en los puertos del Gran Rosario, San Lorenzo, Puerto General San Martín y Timbúes. Hoy existen 22 puertos, de los cuales entre diez y doce ya tienen conexiones y accesos para recibir carga de los vehículos rodantes.
A su vez, tiran un señuelo para el gobierno: harán inversiones sobre las vías, locomotoras y vagones, como indica el pliego, pero también prometen construir nuevos centros de acopio y almacenamiento de granos en las antiguas estaciones ferroviarias.
Eso es un extra que ponen en la mesa, por fuera de la licitación. “El gobierno debería valorizarlo, porque ningún otro grupo que se presente hará una inversión de esa naturaleza ya que no tiene interés, a excepción de la agroexportación. Y es empleo desde Salta a Santa Fe”, sugiere uno de los operadores del consorcio.
Entre el puñado de cerealeras, algunas nacionales y otras multinacionales, hay un nombre que resalta: Roberto Urquía. El dueño de Aceitera General Deheza (AGD) aporta experiencia ferroviaria porque también es concesionario de NCA, de la línea Mitre. “Esto es experiencia en la Argentina, en nuestro sistema”, resalta para contrastar con interesados del exterior.
“El consorcio agroindustrial está en condiciones de competir y el gobierno tendrá que elegir entre un operador desconocido y operadores que están hace cien años en la Argentina y que garantizan carga, empleo e inversión real”, sintetiza a La Capital.
El gobierno y el pliego
Naturalmente, el gobierno tiene la llave para la concesión. El grupo mexicano tienta al Ejecutivo con dólares frescos, se habla de 3.000 millones y por medio del Rigi. Pero, a ese gesto arribista, involucrados en el tema lo toman para desconfiar y sospechar que termine siendo una cáscara vacía para el funcionamiento futuro.
El pliego se presentaría a fines de febrero. El consorcio agroindustrial, por lo tanto, tiene mucha expectativa. Sobre todo, porque sea un pliego integral para ofertar sobre todos los servicios, como la experiencia a nivel internacional lo demuestra.
“El interés de las empresas agroexportadoras es por el total de la licitación”, aclaran en referencia a que el gobierno elabora los pliegos bajo un esquema de desintegración en varias unidades de negocios: la operación de las vías, inmuebles linderos, material rodante y talleres.
El grupo de cerealeras pisa fuerte, pero con la delicadeza que requieren estas competiciones. Hay un dato: la china Cofco finalmente no participa del consorcio. Quizás sea una movida estratégica frente a los pruritos ideológicos y geopolíticos del oficialismo, como demostró con la licitación de la Hidrovía.
Minería
Otra carta es el vínculo con la minería. El consorcio avanzó con “diálogo positivo” con aquella industria, particularmente del cobre y del litio. Si bien hoy no están activos esos proyectos, se calcula que en los próximos cuatro y cinco años sí podrían estar en condiciones. De ese modo, el Belgrano Cargas presentaría dos características: bajar con granos y subir con insumos para la industria minera (arena, rocas, materiales pesados, etc).
Un especialista de la logística aportó un dato a La Capital: si bien las mineras tienen geográficamente más cerca la exportación por Chile, no es lo mismo mover una carga a través de la cordillera que en la llanura pampeana.
La piedra en el zapato
El paso urbano en Rosario y Santa Fe del Belgrano Cargas es un problema con demoras y descarrilamientos, y las cerealeras interesadas encienden una luz amarilla y pone en la mesa la obra de infraestructura del Circunvalar.
El desvío mejoraría mucho, pero el gobierno nacional no pretende terminar la obra que es onerosa. Así que es muy probable que termine cayendo bajo la responsabilidad del consorcio ganador o el grupo.
La Capital – Facundo Borrego


