Durante diciembre se acumularon cerca de 300 milímetros en la zona. Según el productor, se trató de un volumen importante, pero con una característica clave: la distribución en el tiempo. “En el Chaco esa lluvia puede caer en dos días, pero esta vez estuvo repartida a lo largo del mes. Hay bajos con agua, pero las pérdidas no son significativas. Ahora estamos un poco preocupados porque falta levantar cerca del 20% y hay pronóstico de lluvias para esta semana, y en este momento el clima no le está errando”, advirtió.
Si bien reconoció que en localidades como Sáenz Peña y Tres Isletas el impacto climático fue algo mayor, aclaró que tampoco allí se registran grandes pérdidas. “Es cierto que se armó un revuelo importante, incluso vinieron el gobernador y el ministro de la Producción, pero en definitiva no fue un impacto tan relevante”, sostuvo.
Los rindes
En cuanto a los rendimientos, Igich señaló que los resultados superaron levemente las expectativas iniciales, aunque sin llegar a los niveles ideales. “En promedio general estamos un poco por encima de los 2.000 kg/ha, con lotes muy lindos que rinden entre 30 y 35 qq/ha, y otros que apenas llegan a 15 qq/ha. En campos vecinos el rinde cambia mucho según el cultivo antecesor: algunos vienen de algodón, otros de soja, y también hay casos de girasol sobre girasol”, explicó.
El productor también realizó ensayos con distintos materiales, que mostraron resultados dispares. Algunos superaron los 40 qq/ha, aprovechando las muy buenas condiciones del año, especialmente las lluvias durante floración, mientras que otros no lograron ese desempeño.
Respecto al daño por palomas, reconoció que hubo sectores con afectaciones importantes, con pérdidas superiores al 50% en algunos casos, principalmente entre el sur del Chaco y el norte de Santa Fe. En esa provincia, además, muchos productores chaqueños enfrentan serios problemas de exceso hídrico en zonas bajas, como Cañada de las Víboras, de alto riesgo para la agricultura.
“En líneas generales la zona está bien. Tuvimos buenos rindes de trigo, que representan una gota de oxígeno para un sector que venía bastante golpeado. Hay sojas ya implantadas, con entre 20 y 30 centímetros de altura, y otras que se están sembrando ahora”, concluyó Igich.
Desde el INTA, Juan Martignago, de la Agencia de Extensión Rural de Villa Ángela, coincidió en que las lluvias permitieron cierta recuperación tras varias campañas marcadas por una sequía muy severa, aunque reconoció que afectaron el ritmo de la cosecha más que la superficie implantada.
“Con estos días de buen clima se está recuperando el ritmo de trabajo. La lluvia atrasó un poco la siembra de los cultivos de gruesa —soja, sorgo y maíz—, que normalmente comienza a mediados de diciembre, y también la cosecha de girasol”, explicó.
En la misma línea, Andrés Bianchi, otro productor con amplia experiencia en la zona, señaló que las lluvias intensas de la semana pasada complicaron especialmente los bajos y los caminos al sur de Villa Ángela y en sectores de Santa Fe, correspondientes a los Bajos Submeridionales. “En Santiago del Estero llovió menos que en Chaco y por eso pudieron arrancar antes con la cosecha de girasol y la siembra gruesa”, comparó.
“En general no hubo mayores problemas por la lluvia. De hecho, se ven lotes con 7 u 8% de humedad, que es muy seco para el girasol y puede dificultar un poco la cosecha porque los capítulos se traban en el cabezal de la cosechadora. Para fines de esta semana —dan lluvia para el viernes—, con el ritmo que tomaron los trabajos, algunos pocos bajos podrían quedar sin levantar por el exceso de agua”, concluyó Bianchi.
Clarín – Juan B. Raggio


