Sobre este aspecto particular, el acuerdo firmado el sábado pasado en Paraguay establece que, a partir del tercer año desde su entrada en vigor, la Argentina no aplicará DEX a los productos destinados a la Unión Europea, ya que esos tributos a la exportación se consideran distorsivos de los mercados. De todos modos, el Ejecutivo se ocupó de tramitar algunas “excepciones” para algunas cadenas, entre ellas la soja, para las que se fijaron topes máximos decrecientes. Vale recordar que la oleaginosa tributa ahora un 24% de retenciones, mientras que sus subproductos dejan 22,5% al fisco.
Estos topes se consolidan inicialmente en 18% y se reducen de forma gradual hasta alcanzar 14% en el décimo año. O con mayor precisión: “A partir del 5° año de la entrada en vigor, se consolida como máximo 18%, por lo que no puede cobrarse en concepto de DEX a las exportaciones a la UE más de este valor. Desde el año séptimo, el tope del 18% comienza a bajar de forma lineal hasta que en el año 10 se consolida en 14%. De esta manera, al año 10 el máximo potencial de DEX en las exportaciones a la UE es de 14%”.
Diez puntos menos de retenciones que ahora equivalen a casi 40 dólares por tonelada cosechada que recuperarían los productores, el equivalente a jugosos 150 dólares por hectárea. Con ese margen extra quizás pueda incorporarse mayor tecnología o sembrar en áreas de menores rindes.
El INAI, en función del escenario planteado en el acuerdo, evalúo tres escenarios prospectivos y todos son más bien halagüeños. “Los resultados muestran que, hacia 2034/35, la producción total de cereales y oleaginosas podría incrementarse desde 155 millones de toneladas en el escenario base hasta 160 millones con uno de reducción de DEX, y hasta 173 millones de toneladas en un escenario con mejoras adicionales de productividad por incorporación de tecnología.
“Este mayor nivel de producción se traduce en un aumento significativo de las exportaciones”, se evaluó, dando cuenta del posible salto cercano a 9.000 millones de dólares entre el volumen actual de divisas obtenidas por el sector y los 42.000 millones que podrían obtenerse en el mejor escenario.
Aunque aclaró que se trata de un ejercicio de simulación, el análisis da por sentado el impacto positivo de esta medida contenida en el acuerdo, que aplicaría solo a la Argentina porque el resto de los países del Mercosur no castigan con retenciones o peaje exportador a sus productores.
“Aún considerando la importancia de los DEX, es fundamental subrayar que representan solo una fracción del conjunto de compromisos incluidos en el acuerdo. La Asociación Mercosur-UE aborda múltiples áreas que rede finen de manera más amplia el marco de inserción internacional del bloque. Bajo esta perspectiva, las modificaciones sobre los derechos de exportación y los instrumentos asociados deben entenderse como un capítulo dentro de una arquitectura mucho más extensa”, aclaró la Bolsa.
“En síntesis, la aprobación del acuerdo Mercosur –Unión Europea podría constituir un paso relevante para consolidar a la Argentina como un proveedor confiable y previsible de alimentos en los mercados internacionales. La combinación de reglas más estables, menores cargas a la exportación y la limitación de mecanismos discrecionales contribuiría a mejorar la competitividad sistémica del sector agroindustrial, en un contexto de creciente demanda global y mayor exigencia regulatoria”, se esperanzó la entidad.
Bichos de Campo


