En tal sentido, explicó que como el cupo se regirá con el criterio de “primero llegado, primero servido”, esto podría acelerar faenas y modificar el escenario del comercio ganadero y de las ventas a ese destino. China representa nada menos que 70% de las exportaciones nacionales de carne vacuna.
Al respecto el empresario sostuvo, en referencia al gobierno, que “si no se reacciona se podría generar un fuerte desorden, porque cuando un bien se vuelve escaso, cambia la manera en la actúan los operadores”.
“Esto puede generar una carrera por exportar lo más rápido posible, incluso con cortes de menor valor, con hueso, todo lo que se pueda mandar para asegurarse un lugar”, sostuvo el CEO del Grupo Lequio.
Luego agregó que, como consecuencia de ese apuro por meter embarques a China, se puede producir también “una caída fuerte del precio de la vaca en algún momento del año y también menor actividad industrial, una vez cumplido con el tonelaje asignado”.
Cassani insistió en que el Estado debe cumplir un rol de árbitro. “No se trata de decir qué exportar o cómo exportar, sino de ordenar el partido. Entre privados es muy difícil ordenar un cupo con cerca de 100 exportadores habilitados para mandar carne a China”, indicó.
“El Ministerio de Agricultura, Senasa, Aduana, alguien tiene que poner orden. Mirar para otro lado no es una opción cuando una medida de otro país distorsiona el mercado local. Hay que tomar el toro por las astas”, agregó.
Según explicó Cassani, sin reglas claras puede darse un anticipo masivo de embarques y luego un freno abrupto, cuando se complete anticipadamente ese cupo de 511 mil toneladas. “Puede pasar que se exporte por menor valor y que, cuando el cupo se vuelva muy escaso, nadie quiera cargar un contenedor por miedo a que llegue fuera de cupo y quede meses parado en el puerto chino. Eso generaría costos enormes y mucha incertidumbre”, graficó sobre los temores del sector.
También advirtió que el problema podría agravarse en 2027 si no se corrige a tiempo. “Si el año que viene se repite este esquema, puede darse una carrera loca por completar el cupo, como le pasó a Brasil con la cuota de Estados Unidos, que la cubrió en dos días. Para ello produjo carne en los meses previos, la embarcó y la dejó en los puertos estadounidenses a la espera de que el reloj cantara el cambio de año.
“Ahí van a empezar los problemas de verdad”, aseguró Cassani.
Bichos de Campo – Nicolás Razzetti


