En cuanto al desempeño del cultivo, la entidad subrayó el rol fundamental que tuvieron las condiciones climáticas a lo largo del ciclo. “Las recurrentes lluvias registradas en toda el área agrícola mantuvieron la condición de cultivo entre Normal y Excelente durante prácticamente todo el ciclo, maximizando el potencial del cultivo”, señaló el informe. En ese contexto, el rinde promedio nacional se ubicó en 43,5 quintales por hectárea, también un nuevo récord histórico. Ese valor superó en 25,4 % al máximo previo, en 43,1 % al rinde de la campaña 2024/2025 y en 50,5 % al promedio de las últimas cinco campañas.
El relevamiento regional mostró desempeños particularmente destacados en el NEA y en el Centro-Norte de Córdoba. Según detalló la Bolsa, en esas zonas “los rindes superaron al valor promedio de la última década en 94,3 % y 91,2 %, respectivamente”, y fueron claves para explicar el salto productivo observado a nivel nacional, en un escenario donde la mejora hídrica compensó las menores superficies implantadas en sectores del sur bonaerense y La Pampa.
Desde el punto de vista comercial, la entidad proyectó que las exportaciones de trigo crecerán un 25,5 %, alcanzando ingresos por US$3702 millones. En paralelo, el sector exportador e industrial concentró compras por 12,883 millones de toneladas al 14 de enero de 2026, lo que representa un incremento del 64 % frente a la campaña anterior. En ese marco, el 46 % de la producción ya fue vendida, mientras que restan por comercializar unos 14,9 millones de toneladas.
El informe también señaló que, además del aporte por exportaciones, la cadena triguera mantiene un peso relevante en el mercado interno. La molienda se ubicó en torno a 6,9 millones de toneladas, consolidando su rol dentro del abastecimiento doméstico y de la industria alimentaria. En términos fiscales, el mayor nivel de actividad permitiría una recaudación estimada en US$946 millones, reforzando el impacto del trigo sobre las cuentas públicas.
La Nación


