El gerente de Riesgos Agropecuarios de La Segunda, Carlos Comas, explicó que es la primera vez que hay un seguro de este volumen. “A pocos días de lanzarse, ya había más de 700 productores inscriptos”. También enfatizó que el modelo público- privado ya fue implementado en otras zonas, como Mendoza, Corrientes y Chaco, “donde ya vamos por la tercera campaña de un multirriesgo para girasol, aunque a una escala mucho menor”. La diferencia principal con esta experiencia radica en la magnitud, ya que mientras en Chaco la superficie ronda las 60.000 hectáreas.
La clave de una implementación tan veloz y abarcativa en Córdoba se debe principalmente al programa de Buenas Prácticas Agrícolas que ya tiene 10 años en esa provincia. “Esto permitió contar con información histórica confiable para que las aseguradoras pudieran analizar y tarifar porque incluso contaban con un relevamiento de gestión del riesgo como una práctica agrícola”, explicó Marcelo Girardi, director de MGA Group. El acuerdo otorga una cobertura 100% gratuita por un año a los productores. Se trata de un reconocimiento al esfuerzo de quienes adoptaron rotaciones, uso responsable del suelo y una agricultura más sustentable y consciente. “No es un productor que se suma ahora solo por el seguro, son productores con un track record, con datos sólidos, y eso es fundamental para el funcionamiento del sistema”, afirmó.
Riesgos sistémicos
Aunque cerca del 50% del área sembrada del país hoy cuenta con algún tipo de seguro, la mayoría de esas coberturas se limita a daños puntuales y no contempla eventos catastróficos de gran extensión. Desde la perspectiva técnica, Juan Manuel Carrizo, jefe de Suscripción de Riesgos Agropecuarios de San Cristobal Seguros, describió que “hoy el mercado solo cubre daños directos como granizo, heladas o viento”. En cambo, sequía e inundación no tienen cobertura y son “justamente los riesgos que más afectan a una provincia en términos de producción y recaudación”. En ese sentido, considera que el esquema cordobés apunta a reducir la necesidad de asistencias de emergencia que, muchas veces, resultan insuficientes.
Comas también hizo alusión a los daños inabarcables de un evento climático como los mencionados: “El mercado, por sí solo, no tiene capacidad para absorberlos, los riesgos sistémicos no tienen hoy una respuesta comercial viable porque implican tasas muy superiores a las de un seguro tradicional de granizo, por eso es indispensable un Estado presente”.
Decisión estratégica
Para Gustavo Mina, gerente de Seguros Agropecuarios de Sancor Seguros, el valor del seguro multirriesgo va más allá de la cobertura puntual: “Es una herramienta de estabilización del negocio, permite que, ante un evento climático severo, el productor recupere al menos lo invertido y no se rompa la cadena de pagos” Ese efecto se traslada al conjunto de la economía provincial: municipios y provincias mantienen su recaudación y se sostiene la actividad económica, reduciendo la presión fiscal y social derivada de las emergencias.
El consenso entre los actores es que la experiencia de Córdoba no solo es viable, sino replicable a otras provincias o a nivel nacional. Para ello, Girardi señala un requisito central para los Estados que quieran participar: información de calidad, oficial y trazable, que garantice imparcialidad y confianza en el sistema.
En este escenario, Adira sostiene que los seguros agropecuarios, y en particular un seguro multirriesgo con apoyo público, son una herramienta clave para transferir riesgos en una actividad expuesta de manera permanente a eventos climáticos imprevisibles.
La Capital


