El alivio, donde se produjo, llegó después de una semana en la que la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) había encendido señales de alerta sobre el estado de los cultivos. La entidad advirtió que el sudeste de Córdoba era la zona más comprometida para la soja dentro de la región núcleo, con alrededor del 15% del área de soja de primera en condición regular, unas 450.000 hectáreas afectadas, sobre un total cercano a 4,6 millones de hectáreas sembradas.
El relevamiento señaló, además, que el estrés hídrico se hizo evidente en los lotes con menor aptitud agrícola, mientras que el noroeste de Buenos Aires y el sur de Santa Fe también mostraban signos de deterioro, aunque de manera más heterogénea. En el caso del maíz temprano, la Bolsa advirtió un impacto más severo y estimó pérdidas de hasta el 50% del rendimiento en el sudeste cordobés, en un contexto marcado por el déficit hídrico y las altas temperatura, en la principal provincia productora del cereal.
El alivio, sin embargo, como se mencionó fue parcial y muy desigual. Así lo expresó Florencia Poeta, especialista de la Bolsa rosarina, quien señaló que si bien las precipitaciones permitieron frenar el estrés hídrico en algunas áreas, dejaron afuera a sectores clave que siguen necesitando nuevos aportes de agua.
“Las precipitaciones fueron relativamente homogéneas en las áreas donde efectivamente llovió, pero quedaron bastante recortadas hacia el oeste”, explicó. En ese marco, las provincias más beneficiadas fueron La Pampa y San Luis, con acumulados de entre 50 y 100 milímetros, y picos que en algunos sectores pampeanos se acercan a los 100 mm. En San Luis, los mayores registros estuvieron entre 50 y 60 mm.
En la región núcleo, en cambio, Poeta detalló que los acumulados estuvieron recortados en el noroeste bonaerense, en el extremo sur de Córdoba y también algo en el sur de Santa Fe. De acuerdo con la red de estaciones de la BCR, los mayores registros se dieron en Rufino (68 mm), General Villegas (62 mm), General Pinto (45 mm) y Lincoln (37 mm). En el sur de Córdoba, los valores fueron más modestos, con 29 mm en Ucacha y 20 mm en Guatimozín.
Sobre el panorama climático que viene, la especialista habló de una inestabilidad que podría continuar hasta el miércoles, aunque los mayores acumulados seguirían concentrándose en el oeste. “En el este de la región núcleo podrían llegar algunos milímetros, pero al no tratarse de un sistema frontal se esperan lluvias aisladas y los modelos de corto plazo son muy erráticos”, advirtió.
En cuanto al impacto agronómico, la especialista explicó que, en las zonas donde llovió, y dependiendo del nivel de acumulados, estas precipitaciones servirán para frenar el deterioro. Sin embargo, en los sectores donde el agua no llegó, la situación sigue siendo delicada. “Las altas temperaturas, sumadas al déficit hídrico acumulado, mantienen muy estresados a los cultivos, especialmente la soja de primera y los de segunda”, señaló. “Si no llueve en los próximos días, el riesgo de que los cultivos sigan empeorando es alto”, alertó, en referencia al centro y extremo sur de Santa Fe, los alrededores de Rosario y sectores del sudeste de Córdoba, donde en algunos casos los registros fueron de apenas 5 milímetros.
En el lote
Guillermo Rivetti, ingeniero agrónomo, asesor privado y productor en el departamento de General Roca, Córdoba, definió las precipitaciones como un “tremendo alivio” para una de las zonas más comprometidas por el déficit hídrico. “No significa que la campaña esté cerrada ni mucho menos, pero es un alivio para la situación que veníamos atravesando”, afirmó.
El impacto, señaló, se va a sentir especialmente en la soja y el maíz tardío. “La soja está en su período crítico de llenado de granos y el maíz tardío está próximo a entrar en floración. En estos estadios, estos milímetros son muy importantes”, explicó. En cambio, el efecto es limitado en el maíz temprano: “Los lotes que ya estaban muy dañados no tienen vuelta atrás”.
Néstor Roulet, productor y asesor en el sur cordobés, indicó que el evento dejó entre 20 y 30 milímetros en zonas como Río Cuarto y Wenceslao Escalante. “Fue una buena lluvia, aunque muy despareja”, resumió. Coincidió en que el mayor beneficio se concentra en los planteos tardíos, mientras que el daño sobre el maíz temprano ya es irreversible.
Según sus estimaciones, en departamentos al sur de la ruta 9, como Río Cuarto y Juárez Celman, numerosos lotes podrían cerrar la campaña con apenas entre el 30 y el 40% del rinde esperado. En ese contexto, calculó que Córdoba ya enfrenta una pérdida mínima del 20% de su producción de maíz, equivalente a unos 4 millones de toneladas menos. A precios actuales, ese recorte implicaría una pérdida cercana a los US$800 millones solo en maíz.
La Nación – Pilar Vazquez


