Ante la necesidad de liquidez para pagar insumos, repuestos y salarios, en lugar de esperar a la fecha de vencimiento de ese cheque, muchos lo llevan al banco para recibir un adelanto, que siempre supone el cobro de una tasa de interés. De esa forma, si bien recibe efectivo de inmediato, lo hace por un valor nominal menor.
Las tasas que nos ofrecen son altísimas, casi usureras. Llegaron a estar en un 100%. Ahora bajaron un poco y están en torno al 50%, que sigue siendo una locura. Y eso si te compran los cheques, porque hoy están muy exquisitos y te los toman solo de firmas muy calificadas. La cantidad de cheques que están viniendo de vuelta es muchísima. Los últimos cinco o seis meses fueron una catástrofe”, afirmó Molteni, que añadió que esto afecta a su propia calificación crediticia.
“Hoy no existe un préstamo para un productor chico o mediano, ni para una empresa chica o mediana. Yo hablo de lo agropecuario, pero esto ocurre con las pymes en general, el que vende perfumes, el que vende ropa, el que tiene una gomería. Se está incrementando”, dijo.
La firma que maneja este contratista emplea a unas 7 a 8 personas en los momentos de mayor demanda, y abarca a unas 25 a 30 mil hectáreas en la zona. Sin embargo, su supervivencia es cada vez más compleja.
“No sé si es un dato representativo de la realidad, pero aquí en Pehuajó nos están matando. Vos entrás al pueblo y no anda nadie por los comercios. La macro está medianamente ordenada, pero a la micro nunca la vimos. Y la reactivación de Argentina viene de abajo hacia arriba, nunca al revés. Acá está la parte productiva”, sostuvo el contratista.
“Yo creí en este gobierno. Lo voté y esperé dos años. Pero da la impresión de que la economía es solo para los grandes y nosotros somos sus barrenderos. En unos meses más esto será una catástrofe. Necesitamos auxilio, de lo contrario las pymes desaparecen”, concluyó.
Bichos de Campo – Sofía Selasco


