La propuesta de este híbrido, que justamente pertenece a la familia de “Las Bestias”, es contrarrestar las campañas Niña y darle resistencia al lote. “Se veía que tenían buena performance, y yo me quería sacar la duda. Así que planteé el ensayo y me quedé sorprendido con el dato”, señaló García.
En El Hinojo, que siembra más de 59.000 hectáreas al año y gerencia lotes en el centro-sur de Entre Ríos, la idea fue más que bien recibida. Y los resultados dejaron a más de uno, incluido el propio agrónomo, boquiabiertos.
Los números le mostraron lo que, en teoría, ya estaba asumido: “que en años Niña, donde aprieta la sequía, hay que jugar a bajas densidades”, explica García, que aprovechó la baja disponibilidad de agua en esta campaña para corroborarlo él mismo en sus lotes.
La fecha de siembra fue el 10 de septiembre. El material fue repartido de forma escalonada en unas 10 hectáreas y el ensayo de densidad arrojó los siguientes valores en cuanto a número de granos por metro cuadrado:
1- 80.000 pl/ha. 2880 granos/m2
2- 70.000 pl/ha 3276 granos/m2
3- 60.000 pl/ha 2850 granos/m2
4- 50.000 pl/ha 2780 granos/m2
5- 40.000 pl/ha 2748 granos/m2
La clave es que el pico no estuvo en la densidad más alta, sino en las 70.000 plantas por hectárea. Y mayor aún fue la sorpresa en cuanto al peso de los granos.
En cuanto al P1000, es decir, el peso de mil granos, es allí donde se vio la diferencia más notable respecto a las densidades. Hay 70 gramos de diferencia entre extremos (195 gramos para la densidad más alta, de 80.000 plantas y 265 gramos para la más baja, de 40.000 plantas), y aproximadamente 12 gramos menos por cada 10.000 plantas extra.
“Es un montón de diferencia. No me lo esperaba para nada”, señaló el agrónomo, que recién confirmará todas sus estimaciones y tendrá la foto final de su ensayo tras la cosecha, hasta ahora demorada por la humedad acumulada en el lote.
En todo caso, aunque aún no esté el rinde final por hectárea, con los números que lleguen tras la trilla, estas estimaciones iniciales sí muestran que, en este híbrido en particular, la menor densidad es ideal en años secos: cada planta tiene más recursos disponibles, puede expresar mejor su potencial y además compensar con mayor peso de grano.
“Vimos que, con baja densidad de 40 a 50.000 plantas, el híbrido se expresa bastante bien y no te deja a pata. No es necesario irse a 60 o 70.000 plantas porque compensa con su segunda espiga. Y si falta agua, como fue este el caso, te aporta peso de grano”, expresó García que, junto al resto de los especialistas de El Hinojo, terminó dándose el gusto de probar la teoría que muchas veces habían escuchado, y justamente en lotes que conocían muy bien.
Bichos de Campo – Lucas Torsiglieri


