En el NEA, la otra región endémica, el 89% de las muestras registró presencia del vector. Las categorías más bajas (1 a 20 adultos por trampa) se dieron en el 47% de los casos, mientras que las densidades más altas estuvieron en la Colonia La María y Calchaquí (Santa Fe), y Roversi (Santiago del Estero). Casi el 91% de las trampas de la región se ubicaron sobre maíz, y el 79% estaba en estadios iniciales.
En el Litoral, donde el 83% de las trampas estuvieron en lotes con maíz, también crecieron las capturas, que alcanzaron al 89% de las localidades. No obstante, el 54% registró los menores niveles poblacionales, y la categoría más alta (más de 100 insectos por trampa) se mantuvo estable, concentrada en Villa Hernandarias y Concepción del Uruguay (Entre Ríos). El 60% de los maíces de esta región se encontraba en estadios reproductivos, y un 10% en vegetativos avanzados.
También en el Centro-Norte, donde el 68% de las trampas estuvo sobre cultivos de maíz, se incrementaron las detecciones: alcanzaron al 88% de las localidades, aunque siguieron preponderando los niveles más bajos (1 a 20 por trampa), que abarcaron el 51% del total. Las densidades más altas correspondieron a Sebastián Elcano (Córdoba) y Ceres (Santa Fe). En esta región, el 30% del maíz se encuentra en estadios reproductivos y el 45% en vegetativos avanzados.
La excepción fue el Centro-Sur, donde el Dalbulus maidis se mantuvo estable: con el 43% de las trampas instaladas en lotes con maíz, el 86% no presentó detecciones. No obstante, en un 2% apareció, por primera vez en la campaña, la categoría de presencia intermedia (de 21 a 50 adultos por trampa), en Zavalla (Santa Fe) y Marcos Juárez (Córdoba) .
Clarín


