En términos de números, sin embargo, pidió cautela. “Creo que el crecimiento genuino sigue siendo más o menos el mismo. Nadie termina de saber exactamente cuál es el crecimiento real que hay, no hay métricas reales en las cuales basarse, pero más o menos es alrededor de ese 10, 15%, se sigue manteniendo”, explicó. A su entender, el gran salto fue comunicacional: “Marketineramente, con la incorporación de grandes empresas que están haciendo mucho marketing, ha sido explosivo y ha posicionado los bioinsumos de otra forma”.
onde la dirigente reconoce que aún falta es en la adopción directa por parte de los productores. “Justamente una de las asignaturas que tiene para este año CABIO es acercarnos al productor”, afirmó. Hasta ahora, la Cámara trabajó con fuerza en el plano normativo y en la formación académica, lo que permitió consolidar al sector puertas adentro, pero ahora el foco está puesto en el campo.
“Eventos como estos nos van acercando de a poco al asesor técnico, que de alguna manera tiene llegada al productor, o sea que indirectamente se llega. Pero creo que es muy importante que se pueda llegar al productor en forma directa”, planteó. Y admitió que por ahora ese vínculo se construye “con actividades pequeñas, con las actividades que hacen las empresas, con pequeños grupos de productores. Entonces sigue siendo un trabajo muy de hormiga”.
¿Por qué cuesta más de lo esperado? Sabor habló de maduración. “Yo creo que todavía falta madurar el sector. Hay cosas que por más que hagas un evento con mucha plata, con muchos recursos, no lográs terminar de atraer al productor. Hay procesos que no los podés acelerar ni siquiera con recursos económicos”, sostuvo. Y agregó: “Va a costar remar un poco más todavía, pero de a poco se va a ir logrando”.
En un contexto de márgenes ajustados, la rentabilidad suele aparecer como argumento para postergar decisiones. Pero Sabor relativizó esa percepción. “Eso es un mito, porque la verdad que el bioinsumo ofrece rentabilidades como cualquier producto agroquímico, no es más caro”, aseguró.
Lejos de plantear una dicotomía entre modelos, la presidenta de CABIO habló de complementariedad. “Estamos en una etapa de complemento de todo el paquete tradicional que viene usando el productor. No me gusta hablar de guerra entre bioinsumo y agroquímico. La riqueza está en saber complementarlos, y ahí puedo obtener resultados muy muy buenos, e incluso a menores costos”, explicó.
Para ella, el principal obstáculo no es económico sino informativo. “Me parece que es una cuestión más de no terminar de saber bien cómo usarlos, de conocer toda la oferta que hay y cómo combinarla. Es una cuestión de información y de la confianza de los productores”, insistió.
De cara a lo que viene, el desafío es claro. “No son productos que se despachan y listo. Todavía queda este camino de seguir instruyendo, o mejor dicho, de seguir acercando la tecnología a los productores”, concluyó Sabor, convencida de que el crecimiento del sector dependerá menos del marketing y más de lo que ocurra lote por lote.
Bichos de Campo – Diego Mañas


