De acuerdo con el informe, “la menor superficie [del cultivo] se combina con una campaña atravesada por condiciones climáticas adversas que impactaron directamente en los rindes”.
A su vez, Pereyra, explicó que tanto las papas tempranas como las intermedias no se pudieron sembrar por el exceso de agua. “Después no llovió más, las tardías se sembraron tarde y se han ido muy pronto, con muy pocos días de ciclo. También van a tener un rendimiento menor”, dijo.
En detalle, añadió el informe, el recorte no fue homogéneo. “Balcarce redujo su superficie un 16%, General Alvarado un 17% y General Pueyrredón lideró la caída con un 19%. Tandil bajó un 14% y Benito Juárez un 13%, mientras que Lobería mostró un ajuste más leve del 5%. La excepción fue Necochea, que creció un 32%, lo que evidencia movimientos internos dentro de la región. Azul, en tanto, prácticamente no registró cambios”, indicó.
Más allá de los datos, el presidente de la Fenapp describió un escenario complejo para la producción papera por el incremento de los costos, especialmente de los combustibles, a raíz del conflicto en Medio Oriente.
“Nos está complicando mucho. No sabemos cuándo va a terminar esto, porque mientras siga la guerra van a seguir los aumentos de combustible, de agroquímicos y de fletes. Hoy estamos vendiendo con precios que están ahí, al borde, y no tenemos precios de fertilizantes. No hay. Querés comprar y no hay. Los combustibles ya aumentaron un 10%. Estamos complicados”, advirtió.
Además, la industria enfrenta una dura competencia externa. “Eso es casi lo que más nos preocupa. Brasil, que era el gran comprador de papas prefritas, hoy está siendo abastecido por Europa. Las ventas cayeron al 50%. Y Europa tiene precios muy baratos por la entrada de China, India, Marruecos y Sudáfrica. Han inundado el mercado y eso hace que ya no sea negocio para nadie”, dijo.
La Nación


