La nueva estructura contará con once plantas productivas en la región y un portafolio que incluye leches, quesos, manteca, dulce de leche, yogures y postres. Se trata, en los hechos, de la materialización de un proyecto que en el sector ya se anticipaba: la construcción de una suerte de “La Serenísima unificada”, bajo control conjunto de ambos grupos.
Para Danone, la operación implica profundizar su presencia en el país y consolidar su histórica asociación con Arcor. Para el grupo cordobés, en tanto, representa un paso clave en su estrategia de expansión en alimentos básicos, apalancando su capacidad comercial y logística.
Concentración industrial
La familia Mastellone, que durante décadas lideró una de las compañías más emblemáticas del consumo masivo argentino, sale del control accionario en un contexto desafiante para toda la industria láctea. El último balance de la compañía refleja con claridad ese escenario. En 2025, Mastellone registró ingresos por $1,88 billones, sosteniendo su escala productiva y volumen de ventas, pero cerró el ejercicio con una pérdida neta de $ 65.364 millones.
El dato sintetiza la dinámica actual del sector: volumen sostenido, pero rentabilidad en retroceso. La empresa logró despachar el equivalente a 1.482 millones de litros de leche y mantener su presencia en el mercado interno, que explica la mayor parte de sus ingresos, pero enfrentó una fuerte presión por el lado de los costos.
En este contexto, la avanzada de Arcor y Danone también debe leerse como parte de un proceso más amplio de concentración en la industria láctea.
La Capital


